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Punto de vista

  • Jesús Michel

Gobernadores omisos…

Demostrado está que el crimen organizado y el narcotráfico tienen infiltradas a las policías municipales y estatales y, si me apura, a elementos federales. Los gobernadores han encontrado el confort para no resolver el problema de la inseguridad en sus entidades: pedir auxilio a la Federación para que envíe las fuerzas federales.

Son omisos con sus responsabilidades. Pensando mal como periodista, es probable que haya connivencia con los criminales. No parece tener lógica que todo mundo sepa quiénes distribuyen las drogas, conocen a los que cobran derecho de piso, saben en dónde viven y dónde van, menos la autoridad. Ahí está lo ocurrido en Los Cabos: todos los habitantes sabían las casas que ocupaban los sicarios y nadie los detuvo y por el contrario se les dejó actuar impunemente.

Súmele usted la sospecha de que algunos mandatarios al igual que los sacerdotes se hablan de tú con los criminales, van a sus fiestas, bautizan a sus hijos, los casan y nunca informan en dónde se encuentran, aunque conozcan los vericuetos para llegar a sus casas, por lo cual solamente las fuerzas federales realizan las detenciones.

La zona de confort en la que se desenvuelven los gobernadores, sus secretarios de seguridad y sus procuradores (o fiscales) nada tiene que ver con brindar seguridad a sus gobernados. No sé si Javier Duarte estaba ligado o no al crimen y al narco; por la acusación de la PGR y del Departamento de Justicia de EU conozca que Tomás Yarrington metió hasta los codos y que su sucesor Eugenio Hernández anduvo en los mismos pasos. Hay razón para exigirles ser responsables. En eso no se equivoca el presidente Peña Nieto.

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