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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Silencio alarmante…

“Defensores” de derechos humanos pusieron el grito en el cielo: es una ejecución extrajudicial. ¿Alguien protestó porque un criminal asesinó a un militar por la espalda? ¡NO!

¿Cuál es la razón para defender a los criminales? No lo sé. Me queda claro, sin embargo, que en tratándose de fuerzas del Estado hay que acusarlas de abuso de la fuerza, de no respetar los protocolos, de violar los derechos humanos y de intimidar a la población civil.

La misma población que se alía con los huachicoleros, con los narcotraficantes, con los secuestradores. Justificar a los criminales y criminalizar a los militares no es una buena ecuación.

Pablo Escudero, una de las voces que se alzó para defender a las fuerzas castrenses, expresó: sí, un soldado fue asesinado por la espalda en cumplimiento del deber por haberse enrolado para ganar ¡siete mil pesos mensuales!

¡Apenas 2.5 salarios mínimos! Un soldado gana menos que un chofer de Uber o una secretaria recomendad por el líder sindical. Arriesga la vida en aras de proteger a la población civil. Está sin un marco jurídico que legalice su accionar, porque los legisladores le han dado largas a la Ley de Seguridad Interior.

José Antonio Meade dio en el clavo: “El que regatee en su apoyo a actualizar nuestro marco jurídico es también cómplice de quienes nos saquean”.

Un claro mensaje con destinatario: los legisladores federales que se niegan a cumplir con dictaminar las iniciativas correspondientes.

Tiempo es que se reconozca que sin las Fuerzas Federales en las calles, los criminales se habrían apoderado de estados y municipios.

No defiendo la presunta ejecución extrajudicial. Sí al conjunto castrense. Sin ellos el país estaría a la deriva.

E-mail: jesusmicheldir@oem.com.mx

Twitter; @jesusmichelMx