imagotipo

Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Caos tamaulipeco…

A diferencia de Giuseppe Tomasi di Lampedusa y su gatopardismo, en Tamaulipas todo cambió, no para seguir igual, sino peor. En 2016 terminó el reinado del PRI con Egidio Torre Cantú, un gobernador de “emergencia” por el asesinato de su hermano Rodolfo 10 días antes de las elecciones de 2011. El año pasado, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, del PAN, ganó los comicios. El “anhelado cambio”, la transición llegó finalmente.

Si bien, Tamaulipas registraba altos índices de violencia, sobre todo en Matamoros, en donde gobernaba la panista Norma Leticia Salazar Vázquez y para “combatirla” formó su Fuerza Hércules, y con brotes en Laredo, Reynosa y Río Bravo, “era normal” que aparecieran cuerpos colgados en algunos puentes. La gente salía a la calle y los informes del SESNSP confirman que la lucha entre los cárteles del Golfo y Los Zetas apenas iniciaba.

Pero vino el cambio, la transición, y por lo visto todo se descompuso. El actual mandatario procura estar fuera de Ciudad Victoria, sede de los tres poderes estatales, cuando el tableteo de las metralletas, el estallido de las granadas., los disparos de calibre .50 forman la “sinfonía del terror”.

Hoy Reynosa vive un día sí y otro también con semáforo en rojo y de vez en vez en el toque de queda extraoficial. La alcaldesa Maki Esther Ortiz Domínguez, panista, recomienda a la población no salir de sus casas, cerrar sus negocios, quedarse atrapada en cuatro paredes y no llevar a los niños a la escuela para no formar parte de la “estadística de daño colateral”.

El cambio llegó, pero no demuestra para qué. ¿La violencia desatada el último año es el símbolo azul?

Todo cambio para seguir peor.

E-mail: jesusmicheldir@oem.com.mx

Twitter; @jesusmichelMx