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Punto de vista

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Jesús Michel Narváez

¿Sigue Alberto Silva?…

Tres personajes muy cercanos a Javier Duarte no han sido tocados por el brazo de la justicia: Erik Lagos, Alberto Silva y Jorge Carvallo Delfín. Sus acciones en el gobierno, PRI estatal y la relación con los medios de comunicación les permitieron estar en el primer círculo político, financiero y familiar del exgobernador.

Todos, incluido el exmandatario, se formaron en el sexenio de Fidel Herrera, quien los impulsó para que dejaran de ser ayudantes y pasaran a ser jefes. Lagos, Carvallo y Silva llegaron al Congreso Local y a  San Lázaro. Tenían expectativas en el quehacer político. Participaron en muchas de las decisiones que enriquecieron a Duarte y a ellos mismos. Manejaron asuntos delicados. Impusieron candidatos a las alcaldías y a diputaciones locales.

Silva fue el último vocero de Duarte, después de haber sido presidente municipal de Tuxpan y ya como legislador federal regresó a Xalapa para manipular, lo que hizo, la información en medios estatales e incluso en nacionales. Manejó carretadas de dinero, dicen en la capital veracruzana. Igual que Gina Domínguez.

Carvallo es diputado federal y ha procurado no sacar la cabeza. Sin embargo, de haber sido responsable de la agenda oficial de Herrera desde donde se asignaban contratos de obras y se cobraba el diezmo, llegó a ser coordinador de los diputados locales del PRI, dirigente del partido a nivel estatal y socio de poderosas empresas de proveeduría al gobierno.

Lagos pasó de ser secretario particular de Herrera a subsecretario y después secretario de gobierno con Duarte. También dirigió el PRI y fue diputado local y federal. Representó intereses personales de Duarte en negociaciones importantes. ¿Alguien los investiga?

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