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Punto de vista

  • Jesús Michel

Tamaulipas y el rojo color…

Cuando no son los enfrentamientos entre grupos criminales antagónicos o con las fuerzas federales, son motines en los penales. Existe la Coordinación Tamaulipas formada por el Ejército, la Marina, la Policía Federal y la Estatal que opera bajo el esquema de mando único pero la violencia no cede y por el contrario, se incrementa.

Podrá decirse misa y culpar al pasado o al partido que perdió las elecciones. Lo cierto, sin embargo, es que parece haber un olvido del gobierno estatal que en momentos de crisis no está presente. El reclamo de los alcaldes de Reynosa, Nuevo Laredo, Río Bravo, Tampico-Ciudad Madero-Altamira y Matamoros es: protéjanos.

En lo que va del año, se han cometido más de 70 homicidios. El robo a casa habitación, de autos y comercios aumenta porque la Policía Estatal atiende más los problemas relacionados con los choques con criminales de alto impacto que con los del fuero común. No hay visos de regeneración. Los penales de Ciudad Victoria y Laredo son de autogobierno y la autoridad no ha podido poner orden. Por el contrario, el traslado de reos de uno a otras cárceles produce choques por el control. ¿Qué pasa? La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha reprobado a los penales estatales y, sin embargo, no hay inversiones para mejorar las condiciones y menos la calidad de vida de los reclusos en su mayoría con nexos con el crimen organizado y el narcotráfico. Es la lucha de los cárteles del Golfo, lo que queda de los Zetas y la irrupción del Jalisco Nueva Generación.

Han pasado cuando menos cinco años desde que la violencia estalló y no ha habido forma de apagar los fuegos. Tamaulipas se tiñe de rojo sangre todos los días. ¿Se podrá cambiar el color?

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