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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

¿Percepción o realidad?…

Inusitada conclusión: el color de la piel pesa y mucho para alcanzar niveles educativos profesionales y posiciones laborales de primera nivel, Eso revela un estudio realizado por el INEGI y que pone en duda todas las medidas que los gobiernos de la República han tomado para erradicar todo tipo de
discriminación.

Sorprende que la percepción de la población se exprese en el tono de racismo, algo que no forma parte de la idiosincrasia de los mexicanos. Lo más llamativo es que la conclusión es por autoevaluación, autoclasificación, autoreconocimiento.

¿Qué hace que entre más oscura sea la tez se piense en las dificultades para abrevar del conocimiento universal y reduzca la posibilidad de aspirar a un cargo de dirección? Algo no se está haciendo bien. Algo ha ocurrido para que la autoestima se deteriore. Porque de eso se trata: de autoestima.

Ser rubio, de ojos azules, con estatura de 1.80 y más, no implica ser más inteligente aunque claro, sí tener un ego del tamaño del mundo. Lo digo por el ejemplo que brinda todos los días el señor Trump. Su autoestima, por supuesto, no tiene límites y quizá eso sería lo imitable por parte de quienes suponen no tener camino que los lleve al final del horizonte.

Es posible que quienes respondieron las preguntas del Inegi hayan padecido rechazo en la escuela, bullying incluso, o que en la búsqueda de un empleo el color de su piel haya pesado más que sus conocimientos. Si esto es así, hay que buscar las herramientas para enderezar lo que se muestra torcido.

¿Qué obliga al ser humano a tenerse lástima en lugar de mostrar orgullo? No lo sé. Es un trabajo para los analistas de la psique. Es un tema para desmenuzarlo a fondo.

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