imagotipo

Punto de Vista

  • Jesús Michel

Barras y estrellas…

De entre las banderas multicolores de la comunidad lésbico-gay-transgénero que ondearon sobre Paseo de la Reforma en la marcha el Orgullo Gay, surgió la de la Barra y las Estrellas. Justo frente a la embajada de Estados Unidos en México. A unos metros del Ángel de la Independencia. La portaba uno de los empleados que pertenece a la misma comunidad. Ellos, los estadunidenses salieron del clóset hace tres décadas. Por ello, la embajadora Roberta Jacobson se unió al numeroso grupo.

En la marcha participaron alrededor de 250 mil personas, según datos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México sin que se registrara un solo incidente. ¡Civilidad manifiesta!, porque la comunidad fue respetuosa con sus diferentes y éstos hicieron lo propio.

¡Qué bueno que se terminen las fobias! Aceptar la realidad no le quita ninguna chaquira al sombre de charro. Simplemente los tiempos cambiaron, la apertura se generó y los clósets dejaron de tener puertas.

Seguramente los dirigentes de partidos políticos quisieran tener una militancia activa como la de esta comunidad. Ninguno ha juntado alguna vez más de 100 mil seguidores. La marcha de ayer debería llamarlos a reflexionar en las razones por las cuales sus mítines son desairados. ¿Cuántas acudirán al llamado del Mesías tropical?

Quienes insistan en marginar a una comunidad de esta membresía –solamente en la Ciudad de México más toda la existente en el resto del país y en el mundo- no entienden cómo es la globalidad.

Respetarnos todos entre todos nos llevará a una convivencia poco vista.