imagotipo

Punto de Vista

  • Jesús Michel

Le jalaron el tapete…

Dos ángulos de las sucesiones gubernamentales: en Durango, Jorge Herrera Caldera, saliente y José Rosas Aispuro, entrante, se reunieron para dar inicio a la acción de entrega-recepción y lo hicieron en excelentes términos. Como personas civilizadas. En Veracruz, el tema es diferente: el que se va, Javier Duarte de Ochoa, busca blindarse para evitar ser sancionado al entregar el Gobierno en diciembre próximo. Y su sucesor, Miguel Ángel Yunes, le tiene puesta la mira del rifle de la justicia. Aún no comienzan con el trabajo obligatorio de entregar y recibir. Y para colmo, al mandatario electo lo agreden las huestes de los 400 pueblos.

Junto al choque frontal Duarte-Yunes, la dirigente interina del CEN del PRI, Carolina Monroy, señala que su partido no es responsable de las acciones del señor Duarte. Lo descobija y le jala el tapete. Lo deja que se rasque con sus uñas. Ello significa que si en el futuro inmediato, es decir ya, existen pruebas de que hay desvíos financieros en su sexenio, tendrá que arreglárselas solititito.

A Duarte lo alcanzó el desprestigio que buscó ocultar por cinco años. En Veracruz es conocido que desde la Secretaría de Obras, por la que pasaron diversos funcionarios hasta llegar Tomás Ruiz, se gestaron acciones ilegales. Por ejemplo: licitar la construcción de puentes o caminos, entregar los contratos a los ganadores, obligarlos a cumplir con las fianzas y ¡no pagarles! Los datos de la Auditoría Superior de la Federación relatan que miles de millones de pesos no fueron comprobados. Y el gobernador que se va, se blinda. ¿Algo que temer?

E-mail: jesusmicheldir@oem.com.mx

Twitter: @jesusmichelMx