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Punto de Vista

  • Jesús Michel

  • Jesús Michel Narváez
  • PRI para Ripley…

Años atrás –y quizá todavía el 2015- sobraban aspirantes. Desde las Secretarías de Estado o desde las Cámaras del Congreso de la Unión, había tiradores. En los Estados, los gobernadores que estaban por terminar sus gestiones, también se apuntaban. Porque ser dirigente nacional del PRI era, prácticamente, tener derecho de picaporte en Palacio Nacional o en Los Pinos, si el Presidente era surgido del tricolor.

Vaya, hombre o mujer que lo dirigiera desde el CEN, formaba parte de los privilegiados de la política nacional e internacional. Y tres décadas atrás, sobraban aspirantes a los cargos de elección popular. Porque ser postulados por el PRI a cualquier cargo, era garantía de triunfo.

Sin embargo, cuando la democracia se fortalece, aunque haya decenas de críticos que niegan su existencia, los partidos políticos de oposición crecieron. Y lo hicieron gracias al PRI, que como partido hegemónico o de Estado como le llamaron y le llaman sus detractores, aceptó la necesidad de cambiar las reglas del juego. Cierto: no por voluntad propia, sino por exigencia de la sociedad.

Este año ha sido de sorpresas. De entrada, el PRI perdió cuatro Estados que no habían conocido la transición. Enseguida, a Manlio Fabio Beltrones “le cortaron las alas”. Después, el resurgimiento
inesperado de la CNTE. Y como colofón, nadie quiere ocupar el cargo que tuvo el sonorense.

Uno de los mencionados, Emilio Gamboa, se quitó del camino. Quiero mucho a mi partido, pero creo que hago más falta legislando. ¿Por qué nadie levanta la mano para hacerse cargo de la dirección nacional del PRI? Es para Ripley.