imagotipo

Punto de Vista

  • Jesús Michel

Negar que el señor López Obrador se apoderó de los tiempos oficiales que otorga el INE sin ser candidato a ninguna posición, es intentar tratar a los ciudadanos como menores de edad. Las denuncias se han multiplicado y sin embargo, los 18 adalides de la democracia se niegan a escucharlas y menos aún leerlas.

El trabajo especial que le presentó El Sol de México sobre la opacidad con la que maneja recursos públicos el anunciado precandidato -candidato, en realidad- de Morena a la Presidencia de la República en 2018, encontró eco en legisladores de diversos partidos. Opinan lo mismo: Debe rendir cuentas, tiene que transparentar de dónde y cómo obtiene dinero; está obligado a presentar su declaración 3de3 y resulta “inmoral pedir diezmos o cuotas”. Abonan con un señalamiento: “No se descarta que el dinero que maneja tenga una ruta oscura”.

Desde hace 10 años López Obrador no ha tenido ningún cargo en el sector público. Tampoco un empleo en el privado. Y que se conozca, no tiene una miscelánea que atienda todas las mañanas para darle servicio a la gente. Luego, entonces, los diputados entrevistados -está la nota en primera plana de la edición de hoy- se preguntan como muchos mortales: ¿Cómo le hace para vivir?

Debe tener una fórmula. En bien de la comunidad está obligado a revelarla, porque sin duda “acabaría con la pobreza” de millones de mexicanos que, aunque usted no lo crea, no comen todos los días.

Tiene la responsabilidad de abrir la “ruta oscura” y enseñar no a comer pescado sino a pescar. ¿No sería lo mesiánicamente correcto?