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Punto de vista

  • Jesús Michel

Palabras del pueblo: ni un paso atrás ni para tomar vuelo. A lo mejor surgió porque algún saltarín que no lograba la marca de los 8.90 metros. O probablemente surgiera de los hermanos Wright cuando el 17 de diciembre de 1903 en su Kitty Hawk lograron despegar del suelo. Aunque la frase se atribuye a cuando menos cinco presuntos autores, lo cierto es que nadie tiene los derechos registrados. Se utiliza para muchas acciones y una de ellas es la política, en la cual se tienen que medir correctamente las acciones para saber si se sigue de frente y choca contra el muro o si retrocede para llegar al frente provisto de una escalera.

Eso es lo que hizo Aurelio Nuño. Desde su nombramiento como secretario de Educación dio pasos hacia adelante. Y en algún momento lo hacía de manera veloz. Hasta que, por la terquedad, tenacidad, ambición y lo que usted quiera de los dirigentes de la CNTE tuvo que aplicar el freno de mano.

Entendió que seguir de frente hasta chocar no conduciría a la Reforma Educativa a buen puerto y optó por moderar su postura y entrar al diálogo con el titular del contrato colectivo de trabajo de la SEP con los mentores: el SNTE. Y desde ahí tejió fino, aparentó ceder para avanzar. Y pareciera haber logrado su propósito: tener una Reforma Educativa sólida que cuente con la opinión de maestros, académicos, especialistas y sociedad civil.

Es cuando cobra fuerza otra frase de los Wright: “Imposible” no es una palabra científica… añadiría, ni política. Justo: hacer política es encontrar el sendero que permite rodear el muro y estar del otro lado.