imagotipo

Punto de Vista

  • Jesús Michel

  • Jesús Michel Narváez
  • Maquillaje oficial…

Desde que Carlos Jarque dejó el INEGI, al cumplir el periodo para el que fue designado y poco después el organismo alcanzó el rango de autónomo y en 2008 Eduardo Sojo Garza-Aldape asumió la posición que entregó el año pasado a Alfonso Santaella Castell, ha habido dudas sobre las mediciones oficiales. Nadie supo las razones para, en primer lugar, encontrar trabas al ingresar al portal. Después, las estadísticas que ofrecía, por ejemplo en materia de seguridad y criminalidad no coincidían con las del Consejo Nacional de Seguridad.

Ahora surge un enfrentamiento que pone en tela de duda a dos organismos: el INEGI y el Coneval. La forma en que se realizan las mediciones de pobreza arroja cifras encontradas y que presumen
maquilladas.

La pobreza, mídase como se midiere, es un hecho real. Se puede hablar de 50 millones de personas que ocupan los deciles más bajos o de 70 a 30. Desde la Presidencia se han quejado de que con el cambio de metodología del Coneval aumentó el número de pobres en 3 millones. Sin embargo, el INEGI los reduce mediante una manera diferente de preguntar.

Con independencia de los números acomodados como quiere el diseñador de la encuesta, lo que debe preocuparnos a todos los mexicanos es la pérdida de credibilidad en ambos organismos.

Citar a los responsables para que comparezcan ante legisladores no es la solución. La respuesta se tiene que buscar entre quienes pueden aportar las pruebas del maquillaje de la pobreza.