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Punto de Vista

  • Jesús Michel

Burocracia, es una forma de llamar a los trámites que se tienen que hacer en oficinas gubernamentales; también se utiliza en el sector privado. Sin embargo, cuando se revisan las llamadas “reglas de operación” para la aplicación de subsidios diversos, uno no puede sino sorprenderse.

Se lo platico así: en Durango el clima es seco. Cuando la lluvia llega, los campesinos agradecen a Isidro el Labrador por abrir la llave. La tierra clama por semilla, fertilizante, por el barbecho. Sabe que es su momento. Si no se aprovecha, la sequía regresará y la cosecha será ínfima, si es que se logra recoger algo. No obstante que ahora los productores de frijol y avena están prestos para sembrar, el delegado de Sagarpa en la entidad, Tomás Fernando Castillo, les responde: no se les puede entregar nada, porque las reglas de operación no lo permiten.

Los campesinos piden se adelante la entrega de semillas y fertilizantes. Ah, pero las reglas no lo autorizan. No estoy del todo cierto si un secretario de Estado con visión, puede abrirse un huequito entre el mundo de papel que lo rodea y que contienen las reglas de operación.

Sentido común, el menos común de los sentidos, bastaría para adelantar la entrega de lo que piden los pequeños productores y que la tierra reclama.

Producir para vender y no solamente para autoconsumo, genera riqueza. ¿Será porque no se trata de productores de hortalizas para exportación?

En manos de José Calzada Rovirosa está acelerar las reglas de operación para que miles de pequeños productores, no solo de Durango sino de todo el país, reciban semillas y fertilizantes.