imagotipo

Punto de Vista

  • Jesús Michel

  • Jesús Michel Narváez
  • Maquillaje Aca…

Dicen las autoridades de turismo de Acapulco: “se registró un incremento en las reservaciones hoteleras…”. Hablan de porcentajes de entre 80 y 90 por ciento. Sin embargo, Pepe, un viejo restaurantero, me confiesa: “estamos a punto de quebrar. No hay gente y la que llega se va a sus casas, a sus departamentos”. Un vendedor de la cadena de tiendas más grande de supermercados, me dice: “Hay poca gente. Toda la que viene, ya trae lo que consumirá”.

La Costera y las playas, no obstante estar en periodo de vacaciones, se ven vacías. A diferencia de los buenos tiempos, pocos yates y lanchas se miran en la Bahía de Santa Lucía. Los restaurantes que aún sobreviven anuncian: servicio jueves, viernes y sábado. Algunos corren riesgos y abren de martes a domingo, aunque reducen el personal. El maquillaje aplicado por las autoridades para tratar de explicar que en Acapulco no pasa nada, se derrite y muestra el rostro verdadero: el puerto sigue siendo bello, porque no lo han podido afear ni siquiera los criminales.

Vigilancia, sí y mucha por parte de marinos, militares, federales. Recorren la zona turística en donde la violencia hizo acto de presencia. Los homicidios, las ejecuciones, las balaceras se replican en la Coloso, en Renacimiento, en la Zapata… Ahí no están presentes los federales o si acaso dan un rondín de vez en vez.

La Costera, otrora orgullosa por sus cientos de restaurantes y por la ausencia de espacios en donde estacionarse, hoy muestra locales abandonados y miles de lugares donde aparcar. ¿Dónde está la gente, los visitantes, que presume la autoridad llegan semana a semana?