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Punto de Vista

  • Jesús Michel

Era secretario de Hacienda cuando estalló la mayor crisis económica del recién nacido Siglo XXI. Agustín Carstens pronunció una frase que está inscrita como una de las aberraciones en la observancia económica: ahora le dará un catarrito (a la economía mexicana) y no una pulmonía, como antes. Hablaba del problema hipotecario en Estados Unidos. Desestimaba los efectos de la desaceleración económica. Los especialistas opinan, ocho años después, que el daño ocasionado aún no sana.

Ahora el tema no son las hipotecas de EU sino la volatilidad financiera global. El Brexit causó menos daño del esperado, pero el crecimiento económico de la Unión Europea se estancó y para América Latina las expectativas son sombrías y Brasil, Argentina y Venezuela podrían desestabilizar a la región por sus altas tasas de inflación, su negativo crecimiento y los problemas sociales.

Hasta la tarde de ayer, el gobernador del Banco de México no había hecho pronunciamientos sobre el alza de las gasolinas y cómo impactará en la inflación; pero los analistas de la IP contratados por la institución, redujeron el crecimiento del PIB y lo ubicaron en el rango bajo estimado por la Secretaría de Hacienda. Al mismo tiempo, la dirigencia de Coparmex dio a conocer que los comerciantes incrementarán los precios en cuatro por ciento para hacer frente al boquete que producirán los nuevos precios de los combustibles.

¿Cómo contener la inflación? Los legos en economía no lo sabemos. Sí conocemos qué es el impuesto del que nadie se escapa. ¿Será otro catarrito o ahora sí viviremos una pulmonía interna?