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Punto de Vista

  • Jesús Michel

Dejarse querer, ha sido la mística de Miguel Ángel Mancera Espinoza. Llegó a la jefatura de Gobierno apoyado por el PRD y otros partidos de izquierda. Lleva tres años y 9 meses de gobernante. Y se niega a ser militante del partido que le ruega se incorpore, para que en el 2018 sea el “abanderado de la izquierda, la única izquierda”.

Extrañamente sin ser militante, acude a respaldar a los candidatos del PRD. Acude a los consejos políticos del PRD. Forma parte de los notables del PRD. Es equiparado con los gobernadores del PRD. Y no es del PRD.

De nueva cuenta le rogaron que se convirtiera en militante, ahora que Alejandra Barrales, su exempleada, encabeza el partido que fundaron los miembros de la corriente crítica del PRI y de otros partidos, y volvió a decir no.

Miguel Barbosa, senador y Silvano Aureoles Conejo le han expresado: si quiere competir por el PRD en el 2018, tiene que ser parte del partido. Sin embargo, el Jefe de Gobierno siente que vuela solo, que tiene gas suficiente como para ir hacia el cielo y alcanzarlo. Todo es posible. Hay tiempos, empero, en los que se deben tomar decisiones.

Es probable que don Miguel Ángel tenga una as bajo la manga. Escondido en lo más recóndito de su ser. Y lo cuida por sobre todas las cosas. Es posible que lo arroje a la mesa en el momento en el que los adversarios hayan mostrado sus cartas y ¡gane!

Entre tanto, a los perredistas los mantiene en ascuas, si bien su no ha sido repetido, nunca ha sido el NO final.

¿Qué espera? Porque si no quiere, ni modo.