imagotipo

Punto de vista

  • Jesús Michel

Mientras Robín Hood les robaba a los ricos para darles fortuna a los pobres, el temido Sheriff de Nottingham les cobraba impuestos hasta a los harapientos. La novelada historia, muestra cómo entre ambos personajes se daba la lucha permanente y a la postre, el que se decía enviado del Rey, terminó por sucumbir ante la rebelión de los que nada tenían y sin embargo, todo les quitaban.

Hace 48 horas, en una reacción insólita, el sector empresarial amenazó con no pagar impuestos si el “débil Gobierno” no restaura el Estado de Derecho que han quebrantado los disidentes magisteriales. Uno esperaría que el Sheriff, don Luis Videgaray o alguno de sus lacayos saliera a la palestra y anunciara: los impuestos se pagan, les guste o no. Mas no fue así. Desde el Palacio Mexica, no brotó una sola voz. Hubo sepulcral silencio. Ninguna respuesta a un anuncio que rompió con la “buena relación” entre los poderosos hombres del sector privado –léase la Corte- y los Soberanos.

Hubo necesidad de que un personaje del gabinete ampliado hablara y advirtiera: las cuotas del IMSS se pagan por las buenas o por las malas. Son recursos para cubrir las pensiones y para atender a 55 millones de derechohabientes. Hasta del PRD emergió el sonido para alertar que no se resuelven los problemas con incumplir la ley. Los palaciegos de Hacienda sufrieron de un ataque ótico que los ensordeció y no escucharon los reclamos de nadie. Ni de los ricos y menos de los pobres.

¿Se trata de la lucha de los buenos harvarianos contra los Chicago-boys? Alguien tendría que contestar, si leen.