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Punto de vista

  • Jesús Michel

Frente a diputados y senadores, el subsecretario de Ingresos de Hacienda, reveló que los combustibles que se venden en México, no obstante los aumentos de julio y agosto, están por debajo de los que se cotizan en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Costa Rica, Guatemala, República Dominicana y Canadá. También, aseguró, son menores que en los países europeos y asiáticos.

Miguel Messmacher omitió mencionar a Estados Unidos. No sé si intencionalmente o porque en la Unión Americana los precios son inferiores, a pesar de que la mitad de las gasolinas que se consumen en nuestro país son refinadas o importadas del vecino del norte. Dice, con su engolada voz, que el aumento registrado en los dos últimos meses no tiene fines impositivos sino que se trata de “un ajuste en el precio de referencia”.

Seguramente don Miguel tomó el precio de Noruega y de pasadita el que se registra en los países que mencionó. Porque en el informe del Departamento de Energía de EU, los combustibles se venden 30 por ciento más baratos que en México.

¿Por qué nos tratan como idiotas? La información sobre todos los temas fluye más rápido que las palabras del señor subsecretario, quien se encuentra instalado en su Atalaya de poder y diseñando, junto con el jefe del SAT, Aristóteles Núñez, preparando el esquema impositivo que presentará el Gobierno federal antes del 8 de septiembre como parte del paquete económico para el ejercicio del 2016.

El cuadro comparativo que usted leyó en la primera plana de El Sol de México, es el resultado del informe del DE de EU convertido a pesos. ¿A quién engaña, don Miguel?