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Punto de vista

  • Jesús Michel

Cínico, sería poco. Demagogo, no es novedad. Mentiroso, es su forma de ser. Engañar, es su virtud. Así es Andrés Manuel. Así ha sido. Así morirá. La presentación de la llamada 3de3 ante el IMCO mueve a risa o a diván de psiquiatra. Vaya, podría decirse que en lugar de presumir de político, podría encabezar una fundación benefactora. Decirnos a los mexicanos que no posee nada en qué caerse muerto porque sus propiedades las transfirió a sus hijos, a su familia, raya en algo más que manipulación.

Concediendo sin aceptar que, dentro de lo más recóndito de su ser exista la generosidad, admitir que donó sus bienes, es reconocer que los tenía. La duda prevalecerá: ¿Cómo los adquirió? Dice vivir en un departamento que es propiedad de su esposa. Niega tener una tarjeta de crédito. Rechaza contar con una chequera y menos tener un automóvil. Reconoce que gana 50 mil pesos mensuales.

De ser su palabra, palabra de Mesías, no aclara de qué ha vivido durante los últimos 10 años. Porque los 50 mil pesos los gana desde que fue “elegido” presidente nacional de Morena. Ese es su salario. Bueno, eso dice. Y como dirigente formal de Morena lleva algunos meses. No años. ¿Entonces de dónde sacó dinero antes de contar con un empleo en el que le pagan sueldo?

Los dirigentes del PRI y del PAN de mentiroso no lo bajaron. Y parecieran no ser necesarias las pruebas. Como dato adicional, hay que señalar que uno de sus hijos usa tenis que en el mercado cuestan 12 mil pesos. ¿Estará corroborándose el trabajo publicado en El Sol de México, de que AMLO recibe “moches” de los morenos que tienen cargos públicos?