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Punto de vista

  • Jesús Michel

Entiendo que el Gobierno opte por el diálogo y evite lo que de inmediato llamarían represión. Sin embargo, quienes pretenden abrogar la Reforma Educativa y recuperar sus privilegios, no entienden que de tanto estirar la liga puede romperse. Miguel Ángel Osorio Chong, el negociador gubernamental con todo el poder de decisión, lo dejó claro: no se descarta el uso de la fuerza pública, en referencia a los bloqueos, secuestros de autobuses y vehículos además de quema de los mismos. Un día antes lo externó el comisionado nacional de seguridad, Renato Sales, quien, como todos los funcionarios del Gobierno federal, prefiere el diálogo.

Los enfermos óticos dejan de lado las posibilidades de ganar cediendo. Quieren ganar-ganar. Y una prueba de ello es lo ocurrido en Guerrero, en donde ayer integrantes de la CETEG secuestraron 6 autobuses, hicieron correr a policías estatales, cobraron el peaje en casetas de la autopista del Sol y colgaron mantas con la fotografía de Andrés Manuel López, justamente mientras Osorio Chong se encontraba en Acapulco dictando una “conferencia magistral”. Los disidentes de la CNTE acusaron al sector privado de “provocar la violencia” en diversas partes del país e insistieron en que mientras Gobernación no les acepte sus exigencias, seguirán con sus plantones y bloqueos.

Frente a la necedad y abuso de algunos millares de profesores, y ante la cacareada existencia del Estado de Derecho, uno tiene que preguntar: ¿dónde lo
encontramos?

Dialogar no significa doblegarse. Implica respuestas y concesiones de los parlantes. ¿Se mantiene el diálogo de sordos?