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Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Los habitantes de Oaxaca se debaten entre mantenerse en la extrema pobreza, vivir un futuro incierto, elegir a un gobernador que se mantenga con la misma visión de los que hasta ahora los han mandatado o correr el riesgo de que un personaje de la iniciativa privada llegue como una luz que se mira al final del túnel, pero se mira.

Son pocos, muy pocos los personajes del sector privado que podrían llegar a la entidad como candidatos a gobernador. Se conocen dos, por los menos públicamente y a nivel nacional: Alfredo Harp Helú y Gerardo Gutiérrez Candiani. El primero está más dedicado a seguir haciendo dinero, obras sociales y al altruismo; el segundo está por terminar su liderazgo en el Consejo Coordinador Empresarial. Tiene muchas posibilidades de alcanzar el triunfo si buscara ser gobernador. Es bien visto por la clase política y en Oaxaca tiene un alto nivel de aceptación.

De ser postulado por el PRI-Verde, podría avanzar, pero no habría la seguridad de una victoria. Si lo abandera una coalición PAN-PRD-MC las posibilidades aumentan. Otros aspirantes se quedarían muy lejos de la victoria.

¿Qué impide que un personaje como Gutiérrez Candiani llegue a ser gobernador?

¡Los intereses políticos de quienes gobiernan allá y desde el Distrito Federal! La puja que realizan Alejandro Murat y Eviel Pérez -quien ya perdió una elección para gobernador- dentro y fuera del PRI, es absoluta; Benjamín Robles, otro senador, es la “esperanza del PRD” y si alguien lo apura, de Morena. El PAN solamente es comparsa. Y Gabino Cué, con todo y su manifiesta debilidad, quiere a Robles. ¿En los oaxaqueños privará más el pragmatismo electoral que la necesidad de tener un buen Gobierno?