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Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Con firmeza, el Gobierno federal responde a los reclamos: sí a la Fiscalía Especial para Personas Desaparecidas… ¡todas las personas desaparecidas! Quedó de lado la creación de una “especial para el caso Ayotzinapa”. Por fin se entiende: no solamente los jóvenes de la Normal Isidro Burgos tienen padres, madres, hermanos, primos, abuelos y toda la parentela que usted quiera encontrar. También los sin rostro, los no identificados, los no reclamados son personas.

Hace un par de días compareció ante el pleno del Senado, la procuradora general de la República, Arely Gómez. Ahí se comprometió. Ahí firmó. Y 24 horas después se publicó en el Diario Oficial de la Federación: la Fiscalía existe ya.

¡Qué bueno que haya respuesta a exigencias de miles de desaparecidos!

Se admite oficialmente un número de 22 mil desaparecidos. Muchos aparecieron pero nunca fueron reclamados y tampoco identificados. Sin embargo, esta Fiscalía buscará y encontrará; identificará o tratará de hacerlo. Si bien, el dolor de quienes perdieron a un familiar cercano no se alivia con saber en dónde quedó al que no volvieron a ver, sí dará oportunidad de mirar hacia adelante.

Por supuesto, los profesionales de la protesta, de la exigencia, que quieren hacer realidad su cántico de “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, dirán que ellos, los de Ayotzinapa merecen su “propia fiscalía”. Lo dijo el abogado: Iguala es un caso aparte. ¿Por qué? Nadie lo ha respondido. Hoy el Estado tiende la mano, con firmeza, para abrir las investigaciones que sean necesarias y corroborar las hipótesis o modificarlas.