imagotipo

Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

¿Choque de trenes?

Inédito, dicen juristas. Sorprendente, afirman políticos. Insólito, comentan los legos. Sin embargo, todos parecen coincidir: hay un choque de trenes entre dos Poderes de la Unión: el Ejecutivo y el Judicial.

Durante las últimas dos semanas se ha partidizado la nominación de los aspirantes a ocupar las dos vacantes que dejarán Olga Cordero y Juan Silva en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Infinidad de voces se han elevado para exigir, sí, exigir que quienes sean postulados (as) respondan únicamente al perfil de jurisconsulto y no de político. El tema ha escalado, y a pesar de que el presidente Peña Nieto mostró prudencia republicana, al afirmar que se apegará a lo que la Constitución le mandata, poco más de 18 horas después surgió el tema que provocó, en opinión de no pocos analistas, el choque de trenes: la revisión del amparo desechado promovido por extrabajadores de la PGR y que fueron despedidos y acosados por Eduardo Medina Mora cuando fungió como titular de la institución.

Cuatro de los cinco ministros de la Segunda Sala aprobaron la revisión. Entrarán al estudio y si determinan ir al fondo, será el Pleno el que decida la procedencia del sobreseimiento del amparo o corrige el rumbo.

¿Por qué se opina del choque de trenes? Porque la Segunda Sala puede tardar todo el tiempo que quiera o acelerar el trámite y llevarlo al Pleno. ¿Y de qué dependerá? De saber quiénes conforman la terna que envíe el residente de Los Pinos.