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Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

“Hermanos”

Unos ya eran fundadores del PRD. Provenían de diversos partidos que conformaron el Frente Democrático Nacional. Había del PRI, PARM, PPS, PFCRN, PSD. Juntos llevaron a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato presidencial en 1988, cuyo resultado electoral puso en jaque el predominio del PRI.

Después del éxito de la primera incursión como FDN, los participantes de la inédita actuación, decidieron formar un partido. Así nació el PRD. De los primeros inquilinos, además de Cárdenas, Muñoz Ledo, Ifigenia, Castillo, González Guevara, estaban los de menos peso, pero finalmente fundadores: Jesús Ortega era uno de ellos. Poco tiempo después, apoyado por el líder –todavía no era moral sino efectivo- arribó Andrés Manuel López, quien sin mérito alguno se convirtió en miembro del Consejo Político Nacional y avanzó hasta convertirse en el sucesor de su padre político. Todos caminaron de la mano hasta que la ambición venció a López y comenzó a cortar cabezas: Rosario Robles y Cárdenas, entre los más destacados. Ortega navegó de a muertito y se convirtió en el coordinador de la primera campaña presidencial del tabasqueño.

El llamado en su momento “presidente patito”, perdón, “legítimo”, decidió que el PRD le quedaba chico y formó su propio partido, del que es dueño. Dejó el de sus amores y comenzó a defenestrarlo. Sus otrora compañeros, fueron sorprendidos por los ataques. Hasta que reaccionaron.

Hoy Ortega lo llama: peligroso religioso y mesiánico (sic). Una ruptura que no tiene compostura. Y así, per saecula seculorum. ¡Amén!