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Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Cinismo

Vaya cachaza. Seguramente tiene título. Debe ser académico. Y sin lugar a duda, es el “salvador” de Guerrero.

Llegó como “relevo” del que, de una u otra manera, es su “amigo, porque es un luchador”. Un año al frente del desgobierno y fue suficiente para convertirse en el héroe ignorado.

Rogelio Ortega Martínez osó declarar en su calidad de exdesgobernador: “Evité una guerra civil de una insurrección armada”.

Según su palabra, en 43 ayuntamientos que tenían tomados integrantes de organizaciones sociales y maestros de la CETEG en apoyo a los estudiantes de Ayotzinapa “escondían arsenales de armas” (sic). ¿Hay otros arsenales que no sean de armas? Y eso que es académico.

Vaya cachaza.

Habría que preguntar y nadie lo hizo, si con conocimiento de causa de la existencia de los “arsenales de armas” formuló alguna denuncia ante la Procuraduría General de la República para que actuara en consecuencia. Porque saberlo y no denunciarlo lo convierte, en automático, en cómplice de los que pretendían la “la guerra civil de una insurrección armada”.

¿Cómo creerle si durante su mandato solamente problemas generó para la entidad y sus
habitantes?

Las palabras de Ortega Martínez demuestran que no necesariamente se debe tener título académico para saber gobernar. Menos aun para conocer de las responsabilidades de un servidor público.

¡Qué bueno que se fue! Y también qué bueno que llega un hombre, político sin toga y birrete, como Héctor Astudillo al agredido Estado.

Deseable que después de la asunción, la fortaleza y la decisión política sirvan para rescatar al golpeado pueblo.