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Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Pilato Navarrete

Contada la historia y repetida hasta el cansancio, se volvió verdad y, sin embargo, la mentira se descubrió: el PRD postula candidatos a alcaldes y a lo mejor a otros cargos, que finalmente tienen nexos con el crimen organizado.

Primero fue José Luis Abarca. Triunfador con gran capacidad para hacer negocios a partir de la venta de oro y joyas, un trabajo común en la zona. Abarca arrastró al gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre, y lo llevó a su dimisión. Él, el alcalde, está en la cárcel por tener claros nexos con la delincuencia organizada. Tiene responsabilidad en la desaparición de los 43 normalistas aunque no ha sido acusado de ello, pero sí de su vinculación con el cártel de Guerrero Unidos.

En el PRD todavía no pasan el trago amargo de Abarca, cuyos efectos en los procesos electorales enviaron al partido casi al sótano, cuando se aparece el segundo problema, en la misma zona, con la misma gente y es cuando uno tiene que preguntar ¿pero qué necesidad?

Autoridades federales detuvieron al presidente municipal de Cocula, Eric Ulises Ramírez Crespo, por estar vinculado con grupos delictivos. Está tras las rejas. ¿Y qué cree usted que dijo el señor Carlos Navarrete quien cobra como presidente del PRD?

“El Partido de la Revolución Democrática no mete las manos al fuego por nadie”.

Pues sin meterlas, ya se las quemó. Y diríamos, se las achicharró. El argumento para salvaguardad su “integridad”: enviamos 200 expedientes a la PGR para que investigara…

Pilato Navarrete, en la escena.