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Puras cosas maravillosas | Entre piernas y telones | Claudia Romero

  • Entre Piernas y Telones : Claudia Romero

Se reconcilia uno con uno mismo

“El mundo es una porquería”, dice un tango y un gran porcentaje de la población mundial. Últimamente a los chilangos nos viene de perlas, entre ventarrones y contingencias ambientales. Y fuera de la ciudad cada quien tendrá mil razones para enojarse, ponerse triste, agobiarse y hasta matarse. Sin embargo, también hay pequeños y grandes motivos para seguir adelante y sobre todo,para ser feliz.

Hace apenas unas semanas, se estrenó Puras Cosas Maravillosas, de Duncan Macmillan y Johnny Danahoe en el Foro Lucerna. En un espacio vacío uno más de los asistentes, si no es porque reconocemos al actor, se sienta frente al público y empieza a narrarnos su historia, como en una especie de conferencia, o tribuna de algún grupo. Sin elementos “escénicos”, es decir, aparentemente sin escenografía, sin luces especiales, sin utilería y sin embargo, tan teatral. Inicia la historia con un intento de suicidio de su madre. Este acontecimiento lleva al entonces niño a hacer una lista de todas aquellas cosas que le gustan. A lo largo de su vida la lista se incrementa, se complejiza, se olvida, se retoma. Las distintas etapas de su existencia nos van dando marcas. Todos empezamos a formar parte de la vida de este sujeto y además nos hace participantes de los acontecimientos, se nos asignan personajes, textos, acciones. Poco a poco y de manera gentil vamos introduciéndonos en esa vida, nos identificamos con él.

Esta es la nueva propuesta del director Sebastián Sánchez Amunátegui, quien se mueve como pez en el agua en este tipo de trabajos. No necesita más que un actor y un buen texto; a partir de eso crea un espectáculo escénico desnudo, sin artificios, sin pantallas entre la vivencia y público, y lo pone a prueba cuando está más vulnerable, un ejercicio peligroso pero acertado. Por otro lado, Pablo Perroni corre el mismo riesgo, se planta de la manera más honesta para hablar con el corazón, desde un yo muy particular y con verdad. Esta combinación hace que el público ría, se conmueva, porque hay algo en esa lista que nos toca siempre. Me parece que sin discursos panfleteros esta puesta nos llena de vida y del gusto por vivirla, sin importar lo difícil que sea.

No es un monólogo, no es una obra teatro, es una experiencia, un recuento de puras cosas maravillosas que lo reconcilian con uno mismo. Se presenta los martes en el Foro Lucerna a las 8:45 de la noche.

/arm