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Qué elección nos espera

  • Jorge Schiaffino

¿Existe en México una crisis de la democracia? ¿Son insuficientes las leyes y las instituciones electorales para garantizar la transmisión del poder y la paz social? Los críticos y detractores del sistema político mexicano así lo quieren plantear. Sus razones, una evidente ansiedad ante lo cerrado de la competencia electoral y un intento manipulador de formar en la opinión pública la idea de cambiar algunas leyes para facilitar el ascenso de fuerzas políticas o coaliciones fundadas en el poder por el poder.

Nuestro sistema de partidos, ha asegurado por encima de los intereses de un solo grupo, la garantía de elecciones libres y pacíficas, eso nadie puede negarlo. Desde Miguel de la Madrid, las reformas políticas han incorporado la mayoría de los cambios exigidos por los partidos de oposición, la credencial para votar con fotografía, la ciudadanización de las autoridades electorales, la creación de autoridades locales que organicen elecciones, etc. Sin embargo, es la propia oposición quien desconoce los avances de sus propias propuestas.

El PRI como partido histórico comprometido con los intereses de los mexicanos, como un verdadero partido liberal que ratifica la separación de los poderes y la supremacía del Estado laico, tiene ante sí una gran oportunidad de avanzar en su transformación y organizar desde ahora, la maquinaria electoral que siempre se deposita en los millones de militantes y simpatizantes que actúan el día de las elecciones para hacer ganar de forma democrática a su candidato.

Las recientes elecciones nos muestran a una oposición en los extremos, ya sea de la derecha o de la izquierda, ya es evidente su actitud ante el escenario de polarización que han generado entre los mexicanos y que en las urnas les es insuficiente para ganar una elección.

Aunado a esto, la constante amenaza de protestar y no respetar los resultados en caso de perder la elección, culpar a las autoridades electorales y su idea de ir descalificando el proceso para finalmente intentar ganar en la mesa lo que no obtienen en las urnas.

El caos después de las alianzas PRD-PAN, es más que evidente un basurero político electoral de militantes inconformes excluidos luego de su triunfo en las urnas, preocupados más por repartir “un botín” que por concretar un programa de gobierno eficiente y de resultados para la gente.

Todos los partidos sufren de credibilidad y su desgaste proviene de los constantes escándalos que terminan por lastimar a la sociedad. Sin embargo, esta situación no debe ser causa sino de reforzar nuestro sistema democrático.

Los tiempos legales para las reformas en materia electoral han concluido y los legisladores de diversos partidos con sus declaraciones, nos hacen notar que no existe el consenso para llevarlas a cabo. Ante este escenario, es deber de los partidos y candidatos, sujetarse a la normatividad vigente y desde luego, medidas institucionales de la autoridad electoral, que garanticen la equidad de las campañas y el marco de la actuación de los candidatos.

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Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx