imagotipo

¿Qué es una Constitución? / Así es el Derecho / Élfego Bautista Pardo

  • Élfego Bautista

En cada una de mis colaboraciones, me he referido a nuestra Constitución, Ley Suprema o norma fundamental del país, como el eslabón superior de nuestro ordenamiento jurídico y como referente necesario en prácticamente cualquier tema de interés legal. Sin embargo, hasta el día de hoy no me había detenido a explicar a los lectores qué es una Constitución.

Los abogados siempre hablamos de leyes como algo del quehacer cotidiano, mientras para la mayoría de las personas las leyes son sólo un conjunto de normas.

Para empezar diré que cada ley tiene un antecedente político, pues deriva de un proceso legislativo, en asamblea de representantes se convierte en bilateral, externa, heterónoma y coercible, es decir, en una norma jurídica, y las Constituciones emanan de asamblea o Congreso Constituyente -según el caso-, y ambas instancias son integradas democráticamente.

Encontramos diversos significados tanto políticos como jurídicos de la Constitución, Políticos como el de Ferdinand Lassalle (1825-1864), que la identifica como la suma de los factores reales de poder, o la de Karl Loewenstein (1891-1973), quien la define como la forma en que ha de organizarse el poder político de un Estado; jurídicos como el de Hans Kelsen (1881-1973), que la reduce a norma fundamental en un sistema jurídico.

Es decir, la Constitución es la norma fundamental de un sistema jurídico que da forma a un Estado, establece cómo se organiza el poder político en él y refleja la suma de los factores reales del poder, los cuales se pueden entender como actores con el poder necesario para hacer que sus intereses se plasmen en la Ley Suprema de un Estado, tal cual lo fuera el príncipe o el monarca durante el absolutismo, la nobleza en el feudalismo, la burguesía en la república, o el pueblo en la democracia.

Por ser un producto del poder supremo o soberano y convertirse en Ley Fundamental, adquiere la característica de Supremacía y se coloca en la cúspide del ordenamiento jurídico. En cuanto a su contenido, además de organizar el Estado, establece un listado de derechos humanos y principios que rigen la vida del país como un Estado de Derecho, por lo que tradicionalmente se dice que tiene una parte orgánica, y una dogmática.

Más allá del fenómeno político que hay detrás de la Constitución, ésta es una norma, por lo que es reformable como cualquier otra, pero es más complicado el requisito para hacerlo. Se dice que es Rígida, pues las reformas deben ser votadas tanto por la Cámara de Diputados como por la de Senadores, aprobadas por dos terceras partes de sus miembros presentes y avaladas por la mayoría de los Congresos Locales.

Otra de las características de una Constitución es que incluye mecanismos para su defensa, que su contenido sea respetado y ella prevalezca a pesar de las constantes violaciones, lo que se denomina mecanismos de control constitucional, y en México contamos por excelencia con el juicio de amparo, la controversia constitucional, las acciones de inconstitucionalidad, y otros menos conocidos, como los juicios de revisión constitucional electoral y para la protección de los derechos políticos electorales de los ciudadanos, el juicio político, la facultad de investigación de la Corte y los procedimientos realizados ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Una Constitución es más que un listado de derechos humanos y un organigrama del poder político, y la mexicana contempla al país como Estado democrático de derecho, respetuoso y garante de los derechos ciudadanos. Debemos saber que su existencia y acatamiento siempre redundará en beneficio del pueblo, en el que radica la soberanía, tal como lo marca nuestra propia Ley Suprema.
Así es el Derecho