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¿Qué ha pasado con el salario mínimo?

  • Claudia Corichi

Amás de un año de que el salario mínimo dejara de estar vinculado a la tramitología de la administración pública, la narrativa ligada a un presunto control inflacionario continúa obstaculizando que mexicanas y mexicanos accedan a empleos y salarios dignos. Hoy sigue en suspenso lo que sucederá con el salario mínimo, pues a pesar de las voluntades y esfuerzos expresados, no se visualiza –al menos en el futuro próximo- un aumento a los ingresos de millones de trabajadores.

Si se revisan las cifras históricas, lo que es cierto es que las y los mexicanos hemos perdido poder adquisitivo. Hablamos de una caída del 67 por ciento en los últimos 40 años de acuerdo con cifras del INEGI, que en los hechos no solo han eliminado a la clase media, sino que obstaculiza que día a día millones de personas trabajadoras puedan llevar algo digno de comer a sus mesas.

Por lo pronto la Sociedad Civil ya lanzó su propuesta, que firmada por 80 organizaciones de la sociedad civil y 118 personalidades, exigen que el salario mínimo se fije como primer paso, por encima de la línea de pobreza que determina el Coneval y que incluye el costo de los productos alimentarios y no alimentarios para que una persona
sobreviva.

Es de destacar que si revisamos esa fraga propuesta por las organizaciones civiles, según las cifras del Coneval del pasado mayo, el monto del salario mínimo debería alcanzar los 94 pesos diarios, para que en diciembre de este año, pudiese superarse la línea de pobreza.

Días atrás el gremio patronal encabezado por Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), emitió una propuesta a Consanami para que el salario alcance a la brevedad los 92 pesos, pero no recibió el visto bueno de este organismo donde participan empresarios, sindicatos y gobierno, por considerarla con graves efectos
inflacionarios.

Si bien en este 2017 la inflación ha vuelto a ser de preocupación pública, superando el 6%  diversos especialistas destacan que se trata más de un tema vinculado al gasolinazo y al tipo de cambio, por lo que no está relacionado con el aumento al salario que tuvo lugar a inicio del año.

Mancera ha reiterado incesantemente la necesidad de aumentar el salario mínimo a la brevedad, e incluso de incorporar el tema a la renegociación del TLCAN,  pues coincidió en que para que esto suceda se necesita un gran acuerdo, en el que por supuesto cruzan intereses
internacionales.

Subir el mínimo es un asunto de justicia social en el que debe haber compromisos de todos los sectores productivos y de los gobiernos. Se trata de lograr que la gente tenga un salario que les permita tener una vida digna, pero también de visualizar un país con mayores ingresos en cada casa.

Aumentar el salario mínimo es en sí mismo un Proyecto de Nación, y para ello diversos especialistas han coincidido que el aumento debe ser sostenido de entre 4 y 8 pesos anuales por encima de la inflación, al menos por 20 años, por lo que mientras más demoremos en implementar este cambio, más duro será revertir la actual situación que tiene hundida a la mitad de la población en la pobreza.

El próximo año se presentará una coyuntura que puede diluir de la agenda pública propuestas concretas para iniciar con este aumento, sin embargo, no habrá que perder de vista la posición de cada uno de los personajes presidenciables de un asunto que es prioritario para el desarrollo del país y del que depende millones de personas.

Diputada por Movimiento Ciudadano