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¡Que le baje una raya a su código de barras!

  • María Antonieta Collins

Desde Miami

Ahora resulta que la última de Mr.Trump no es solo contra Hillary Clinton a quien llama “Hillary, la más grande corrupta que ha existido”, algo que se lo dice sin pena ni gloria, y como diría la canción, sin fecha ni horario, ni día en el calendario.

Peor aún, sigue empeñado en otro odiado enemigo contra quien sigue la retahíla de insultos: contra México.

Habría que saber “qué fumó” el asesor que le dijo que México, el vecino del sur, el que ayuda a que muchas cosas malas no entren por la frontera a la Unión Americana, es un enemigo listo para atacarnos.

¿De qué otra forma puede explicarse que al ver aviones sobrevolar el cielo donde él se encuentra dando discursos, detenga la arenga y sin más le diga al auditorio: ¿Ven ese avión? Ese puede ser México que está listo para atacarnos.

¿A quién puede ocurrírsele semejante aberración? Solo a él.

Habría que darle una sola lección de historia para que entienda que México, el vecino pobre a quien ningunea siempre ha tendido la mano a su vecino del norte.

Eran los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y en medio del conflicto, México entró a pelear a favor de Estados Unidos enviando el famoso escuadrón aéreo 401.

¿Qué hicieron?

Pelearon en el Pacífico contra las fuerzas japonesas que habían atacado Pearl Harbor.Eran 25 aviones de combate y trescientos militares de la Fuerza Aérea Mexicana los que salieron a defender a nuestro vecino que había sido arteramente diezmado cuando lo atacaron por sorpresa. Los miembros del Escuadrón 201 de fama heroica en México por ser los únicos que han entrado en combate fuera de México en un conflicto mundial, no pensaron dos veces en ir a ayudar a Estados Unidos que los necesitaban, ni México dudó un solo instante en salir a dar la cara por el país con quien tiene más de tres mil kilómetros de frontera.

Por el contrario, habría que informarle al señor Trump que aviones mexicanos, heroicos, llevaron a cabo noventa y seis misiones de guerra sobre las Filipinas y Taiwán, sin importarles que pudieran morir ahí.

Dicho esto, queda en evidencia lo que el sentido común marcaria entonces: el insulto y la ignorancia pueden servir para mucho en contra del ofensor. ¿Quién con sentido común y que quiere ser presidente del país más poderoso de la tierra se atreve a hablar así de un vecino, nomás porque se le ocurrió? Solo a él.

¿Quién quiere ser el inquilino de la Casa Blanca no valora el silencio y la mesura antes de abrir la boca para atacar a quien se le ocurra, ya sea un país, una comunidad, o un sector de la población sin importar si son hombres o mujeres?

Lo ha hecho con todos, y ha tenido en su momento que salir a dar explicaciones y desmentidos: “Dije eso, pero no quise decir eso”. No hay ocasión que desperdicie en su afán de atacar a su contrincante y ganar al electorado que esta resentido y harto de los políticos.

Hablo con hispanos boquiabiertos por la declaración del “ataque que podría hacer México a Estados Unidos desde el aire” y el sentimiento es común: ¡Que le baje una raya a su código de barras!

O quizá, como dicen muchos: que siga hablando cosas, que son muchos que tienen buen uso de razón y que votan… y habría que ver si van a votar por él… Seguro que lo pensarán dos veces.