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¡Qué manera de perder!

  • Eduardo Andrade

  • Dr. Eduardo Andrade Sánchez

Por la visita de Trump, muchos recordaron el clásico: ¡Pero qué necesidad! de Juan Gabriel; aunque creo que también cuadra la frase de otro compositor, y aclaro que a mí siempre me gustaron las canciones de Juanga, no vaya a ser que me persiga Conapred.

—Sí ¡qué barbaridad! que los defensores de un derecho humano quieran recurrir a técnicas dignas de los campos maoístas de reeducación. ¿Y a quién te refieres?

—A Cuco Sánchez, autor de ¡Qué manera de perder! Le viene bien a la gente de Peña aquello de: “pero si yo ya sabía, que todo esto pasaría, ¡cómo diablos fui a caer!”

— Es que la intención era buena, solo que no previeron el resultado.

—¡Qué mal que no previeran!, para eso les pagan; porque lo malo también cuenta…y cuenta mucho.

— No seas duro; trata de comprender la visión del presidente. Quiso hacer un bien a México.

— Pues no lo pareció. La sensación fue que Trump vino a burlarse de él y de todos nosotros por su conducto. Quedamos como ingenuos y agachones. Solo hay que ver los memes.

—Puras simplezas de quienes no entienden la jugada maestra de nuestro Presidente.

— A ver explícamela.

— Mira, sus brillantísimos asesores notaron la caída de Trump en las encuestas y pensaron: “Urge ayudarle, si no, va a perder”.

—¡¡Cómo!! ¿¿Queremos que gane??

— ¡Claro! Nuestros dirigentes avizoran que eso es lo mejor que le puede pasar a México.

—¡No me digas! ¿Y qué es lo peor?

— Lo peor es que sigamos dependiendo de nuestros vecinos. Si Trump gana, nos quedará claro que no son nuestros amigos, que no nos quieren, y perderán apoyo los que creen que solo saldremos adelante pegados a los gringos.

— Hay que reconocer que estamos atados por la geografía y conviene integrarnos en una gran comunidad económica.

— Eso es lo que el Presidente desea rechazar. Sabe que esa integración es un mito, que nunca viajaremos libremente por un territorio unificado como los europeos; por eso es importante que gane Trump y nos desengañemos de una vez por todas.

— Y ¿qué vamos a hacer abandonados a nuestra suerte?

— Recuperar nuestra identidad, nuestro orgullo nacional. Recordar que nos arrebataron la mitad del territorio y nos invadieron dos veces. Volver a admirar a los Niños Héroes.

—Eso ya es historia, no hay que revivir viejas afrentas

—¿Viejas? Si nos han afrentando permanentemente. Lo distinto de Trump es que lo hace sin hipocresías. Esa actitud permitirá reafirmar el ánimo nacionalista.

—¿Y de eso comeremos?

— ¡Por supuesto! Así tendremos que rascarnos con nuestras propias uñas. Integrarnos con Latinoamérica; desarrollar el mercado interno. Millones de mexicanos regresarán a trabajar duro y en vez de hacer crecer la economíaestadunidense construirán prosperidad para su Patria.

— Entonces ¿vamos a desaprovechar el mercado de al lado?

—Todo lo tienen previsto. Allá seguirán necesitando nuestros productos y negociaremos desde una posición más fuerte. Crearemos nuestro propio impulso y dejaremos de ser un vagón trasero sujeto a que jale la locomotora norteamericana. Por eso en la visión presidencial es importantísimo que gane Trump para volver a ser nosotros mismos.

— Ah, que jugada más inteligente. ¿Y qué vamos a hacer cuando venga la señora Clinton?

—Hasta crees que va a venir. Si debe estar trinando por la recepción en Los Pinos. Pero de eso se trata, de hacerla enojar, no ves que el que se enoja pierde.

—¡Qué bárbaro. Cuánta astucia! ¿De veras crees todo eso que me dijiste?

—¡Claro que no! Pero quiero pensar que hay un proyecto detrás de lo que se presenta como el peor error de la diplomacia mexicana en su historia.
eduardoandrade1948@gmail.com