imagotipo

Qué sí y qué no en la mesa de diálogo

  • Jorge Galicia

Jorge L. Galicia

Yo sí creo en el ejercicio de la política, el diálogo y la buena fe de las partes cuando un grupo de personas que piensan, actúan y tienen visiones diferentes sobre la manera de resolver problemas sociales, económicos y políticos, o del ámbito que sea, se sientan para dirimir sus puntos de vista y encontrar espacios de entendimiento en un ambiente de sana convivencia democrática, en la pluralidad y por consenso.

La política para confrontar ideas, debatir, alcanzar acuerdos, en eso creo, por eso, sea bienvenida la mesa de negociación que se instaló en Bucareli para atender y encontrar respuestas después de lo sucedido en Nochixtlán, Oaxaca.

En lo que no creo, es la predisposición de los grupos que llegan a una mesa de diálogo a negociar lo innegociable; No creo en falsos redentores que se aprovechan de circunstancias lamentables como los hechos sucedidos el domingo pasado en tierras oaxaqueñas y se sientan para alcanzar prebendas de tipo político partidista; no creo en kamikazes y chantajistas que al puro estilo del terrorismo internacional son capaces de inmolarse para ofrendar sus vidas a los designios de un mesías; No creo en quienes con actos violentos pretextan búsqueda de unidad, cuando en realidad lo único que logran es mayor división y confrontación del tejido social.

Enhorabuena la mesa de diálogo que mañana continuará en la secretaría de Gobernación, bajo la coordinación de su titular Miguel Ángel Osorio Chong, y contará con la representación de cuadros dirigentes de las tan sonadas, en los últimos días, siglas de la CNTE, y la mediación de un grupo de expertos en la atención de conflictos sociales. De entrada su actitud representa una esperanza en medio de una crisis que, después de varias semanas de violencia, no se detiene a pesar de que Oaxaca vivió momentos de tristeza y consternación el fin de semana pasado. De tan tristes hechos, aún seguimos lamentando el resultado y también esperando explicaciones de las partes en conflicto.

Estamos a favor del diálogo, sí, pero eso no quiere decir que este espacio deba ser el adecuado para tratar de echar reversa a una reforma constitucional que, antes y después de su aprobación en el Congreso de la Unión, ha recibido el respaldo mayoritario de diversos grupos del sector educativo y de una amplia mayoría de la población nacional. No estamos de acuerdo en posturas irreductibles de un grupito de profesores que se sintieron afectados en sus privilegios sindicales o políticos, y que por ese motivo, hoy expresan fobias a la reforma en materia educativa.

El diálogo como herramienta para atender los disensos ayuda, sí, pero este instrumento del ejercicio de la política es como un callejón sin salida cuando se trata de imponer agendas como hoy vemos que adelantan algunos representantes de la CNTE, a quienes por principio de cuentas se les debe aclarar que la reforma educativa ya está en todo el país y su objetivo principal es elevar la calidad académica de los alumnos en todos los niveles y aspirar a un esquema de enseñanza con mejores maestros. Eso es lo que deben entender, y en ese objetivo no debe haber ni un paso atrás.

Por lo demás, tampoco creo en llamados a la paz que algunos liderazgos partidistas hoy harán en manifestación pública, y no creo porque antes lo hicieron para confrontar y crispar el ambiente social, lo lograron en Oaxaca, y de esa acción violenta hoy se disfrazan de blancas palomas de la paz. Sí, ajá, no son más que unos oportunistas y chantajistas de la política.
jorgelgalicia@yahoo.com.mx