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¿Qué sigue a las disculpas del general secretario? / Poder Nacional / Javier Oliva

  • Javier Oliva Posada

Londres. Mucho se ha escrito y dicho, y se seguirá haciendo, respecto al contenido del discurso que el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, leyó en las instalaciones del Campo Militar número Uno, el pasado sábado 16. Las disculpas ofrecidas a la sociedad mexicana, por el comportamiento de un capitán y una soldado, frente a las 250 mil interacciones diarias, promedio a su vez, de cinco interacciones con civiles por cada uno de los 50 mil militares desplegados en todo el territorio nacional, nos remite a realizar una profunda revisión de las condiciones del apoyo en la tareas de recuperación de la paz pública y la vigencia del Estado de Derecho.

Más que consignas, lo que demanda la situación son datos precisos. Más que discursos y alusiones a compromisos de los funcionarios civiles, se requieren plazos y fechas específicas, para la creación de corporaciones policiacas confiables y eficientes en sus labores. Recordemos, que en noviembre de 2014, el Presidente de la República, luego de los acontecimientos en Iguala/Ayotzinapa, envió a la Cámara de Diputados una serie de iniciativas en materia de seguridad pública. A la fecha y a pocos días de concluir el periodo ordinario de sesiones, no hay ninguna noticia consistente respecto de que alguna vaya a ser aprobada.

Tampoco hemos sabido de compromisos serios y decididos, de los gobernadores cuyas entidades son afectadas de manera estructural y endémica por el crimen organizado. Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, entre otros, son escenarios de conductas, para decir lo menos, replegadas/obsecuentes, para que las Fuerzas Armadas se vean obligadas a hacer lo que a ellos y sus subordinados en materia de seguridad y justicia, compete por ley y vocación de servicio. Ni una sola ocasión, a pesar de la flagrante participación de sus policías locales, hemos escuchado o leído un renglón de contrición o disculpa. Qué va.

Las ingentes cantidades de dinero, que desde la creación/fusión de fondos y subsidios (entre 2000 y 2015) como son el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP); Subsidio para el Fortalecimiento de la seguridad Pública (Fortaseg); Academia de Formación y Desarrollo Policial; Subsidio para la Policía Acreditable; Subsidio para la Seguridad en los Municipios; entre muchos otros instrumentos, a la fecha, no han tenido mayor consecuencia positiva en su objetivos. Falta hacer un balance serio y detallado del costo/beneficio, respecto del impacto logrado en las metas fijadas.

¿Por qué siguen las Fuerzas Armadas en la primera línea de confrontación y sometimiento al crimen organizado, a pesar del paso de los años y Gobiernos federales? En sí, por qué es la misma y principal línea de trabajo de 2000 a la fecha; por tanto, su sobreexposición, el natural desgaste y sobre todo, los roces con la población, terminan siendo el verdadero problema para el Estado mexicano. Sea cual fuere el partido o grupo político que gobierne, el debilitamiento afectará a la sociedad en su conjunto. Por eso, no obstante, lo sorprendente y prolongado de la difícil situación en materia de seguridad pública, obliga a precisar que mientras el relevo en las responsabilidades locales siga sin la menor consecuencia penal, administrativa o de sanciones sobre los funcionarios, entre otras indispensables medidas, la pendiente continuará. Lo expresado por el General Cienfuegos Zepeda, es una muy trascendente referencia de la complejidad con que se le viene haciendo frente a una problemática, en donde una larga lista de instituciones y áreas locales y federales, han dejado de cumplir con su cometido.
javierolivaposada@gmail.com