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¿Qué va a pasar con los inmigrantes? / Ma. Antonieta Collins

  • María Antonieta Collins

Esto es como asunto del monje loco… “Nadie sabe, nadie supo”.

Me encuentro con una humilde mujer mexicana que invierte todos los días para comprar los ingredientes de los tacos de papa, de pollo, para las tortas de milanesa y para los tamales rojos y verdes que vende de oficina en oficina.

No tiene documentos y anda literalmente “a salto de mata buscando el pan de cada día” que lleva a su casa.

“Hemos esperado con una gran fuerza, lo que los políticos, como en otras campañas presidenciales tenían para ofrecernos a nosotros y que ahora brilla por su ausencia. Siempre sucedía que muchos de ellos que buscaban el voto de los hispanos que son legales, pues en este tiempo lo aprovechaban para hacer declaraciones a favor de los inmigrantes sin documentos. El mismo Obama, aunque no lo cumpliera, usó aquella promesa de dar legalidad de millones de indocumentados, lo que hizo que todos salieran a votar por él. Pero ahora, ¿Qué pasa? Que no solo los políticos rehúyen el tema, sino que en verdad, dieran todo porque nadie les preguntara por nosotros. Como si en realidad quisieran que la tierra nos tragara.”

Esta anónima mujer tiene toda la razón.

“Mire lo triste de que apenas Donald Trump abre la boca y nos ataca, todos los periódicos reproducen cualquier cosa que diga o haga. Ahí tiene lo que más les gusta a los americanos que no nos quieren: que Trump comience a hablar del muro que dice que construiría si sale electo Presidente para deportar a once millones de indocumentados.”

Para muestra un botón.  El programa satírico “Saturday Night Live” obtuvo niveles inusitados de audiencia.  Era el desaliento de los que luchan por los hispanos menos favorecidos, y donde, como si fuera chiste, el tema del muro sale a relucir sin importar que se hieran sensibilidades.

Lo peor es la mala información que se repite tanto, que termina convirtiéndose en verdad para algunos.

Hace unos días tuve que convertirme en activista instantánea para defender a los nuestros, cuando, en medio de una reunión, hubo quien afirmaba que Donald Trump pensaba acertadamente porque “en realidad todos los mexicanos que cruzan la frontera son delincuentes que terminan poblando y sobrepoblando las cárceles”. ¡Hágame el favor!

Tuve que explicarles que, quienes cruzan la frontera lo hacen buscando trabajo y que, no le quitan el empleo absolutamente a nadie porque son trabajos que difícilmente alguien quisiera hacer.

¿Quién quiere pasarse meses cocinándose literalmente en los valles donde están las cosechas? ¿Quién se dedica a migrar de estado a estado buscando los campos de cultivo y con ellos van sus familias que mudan escuelas y casas para encontrar el sitio donde pueden trabajar y ganar el sustento de los suyos?

¿Quiénes trabajan “de sol a sol” por una paga mínima que en ocasiones ni siquiera reciben porque son denunciados por patrones sin escrúpulos?

Los que hacen esos son los trabajadores hispanos que no son delincuentes y que no quieren jamás venir a buscar problemas. Solo trabajar y nada más.

Es por eso que comenzaba a contarle a usted la historia de la humilde mexicana que vende comida, oficina por oficina, y que se siente ofendida y confundida con esta despiadada campaña de los políticos que se sienten felices de atacar a los que solo vienen por trabajo y que tienen la desgracia de hacerlo en medio de los políticos que aspiran a ser Presidentes de este país.

Por esto, es que “nadie sabe, nadie supo”.