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“Queremos pastel…” / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Cientos de personajillos audaces, levantan el dedo para sacar rebanada del pastel de la Ciudad de México. La designación de los 28 “notables” (Término ridículo) y la elección de lo que será la Asamblea Constituyente, atrajeron a los típicos arribistas, que revolotean como moscas tras la miel.

Empezó el proceso para elaborar lo que será la “Carta Magna” capitalina, con el nombramiento de quienes tendrán la tarea de redactarla. De todo, hay en el grupo que reúne a políticos, escritores, abogados, académicos, artistas y deportistas. En cuanto a “notables” se podría identificar a uno que otro; el grueso no se distingue por ninguna actividad que deje huella en la historia.

Se igualan por sus orígenes: se perciben como de Izquierda y en su mayoría provienen del PRD; en pocas palabras, “el club de Toby” sin diversidad ni diferencias ideológicas. Podremos esperar, de acuerdo a estas lumbreras, una Constitución tipo “rabanito” (Rojiza por fuera e incolora al interior).

Los ilusos creímos que se convocaría a especialistas reconocidos en la materia. Constitucionalistas del tamaño de un Diego Valadés y otros representantes de esta casta de grandes juristas. Deben ser poco cercanos al obtuso desgobernante tenóchca, un mini Mancera que solo destila la baba de sus ambiciones por la silla embrujada.

La directriz del jefecillo de Gobierno es que “consoliden los avances” del otrora DF. Habrá que buscarlos con lupa y en cuanto a los que existen, aplaudir a los predecesores que algo hicieron.

Mientras unos “redactan”, lo que se supondría como el marco de la organización del poder, de las atribuciones de las autoridades y su relación con la sociedad, 100 –no tan notables- más, conformarán la Asamblea Constituyente. A 60 se les elegirá por votación el próximo cinco de junio. De los restantes, 14 senadores, 14 diputados federales, seis designados por el Presidente y seis por el Jefe de Gobierno.

El jaloneo partidista ya empezó. El PAN, el PRD y Morena se inconforman por el reparto equitativo de las prerrogativas, que ordenó el Instituto Nacional Electoral.

El tema le viene guango a un ciudadano, al que poco le interesa. Si se revisan las redes sociales, las personas exigen mejores servicios públicos, que tapen los baches, que se acabe con la inseguridad, que se reduzca la tramitología. Que se detenga la especulación en los bienes raíces, las obras que violan la normatividad, el crecimiento caótico.

Que dejen de tirar árboles, de querer edificar en el Bosque de Chapultepec y que se ocupen del medio ambiente. Que haya más y mejor transporte público, que se dé mantenimiento al metro. Que se ordene –con la asesoría de auténticos especialistas y no la de la señora Ballesteros- el tránsito vehicular, la movilidad.

Del Poder Judicial se dicen pestes y se demanda una justa procuración y administración de justicia. Que haya transparencia y rendición de cuentas y que se respeten los derechos humanos. Que se ponga un alto a la intolerable corrupción y que se deje de explotar a un ciudadano, al que le vacían la cartera.

Preocupa, y mucho, cómo van a funcionar las nuevas alcaldías y aterra el engrosamiento presupuestal, que se propiciará por la creación de estos nuevos entes. Habrá Congreso local ¿y municipal? ¿Regidores? Se multiplicarán los cargos al mejor postor, al influyente, al –en el desempleo-, familiar.

Poca esperanza tienen los tenóchcas, de ver la luz detrás de este nuevo túnel, al que solo se siente como un mamotreto hecho a la medida de unos cuantos.
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Tuiter: @catalinanq