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Quién responde por el PRI de la Ciudad de México

  • Jorge Schiaffino

Jorge Schiaffino

Inexplicable la forma en que el PRI en la ciudad ha detonado por causa de su dirigencia, ha abandonado a las causas de la ciudad; cuando desde el año 97 las bases sociales abandonaron el proyecto de la revolución y la justicia social y las cambiaron por el populismo a ultranza.

Sin interés de las dirigencias nacionales para reconocer y apoyar a la militancia, olvidando el trabajo territorial, dejando de lado la idea de estar cercanos a los ciudadanos y sopesar para mal, el valor político y electoral de la Ciudad de México.

Malos cálculos, displicencia, soberbia, dirigentes improvisados y al menos mala comunicación, todo infalible para la democracia y el buen Gobierno. Mientras tanto, la insinuación de un modelo de apertura pactado, infame, que destruye la organización del partido y de los actores políticos. Una forma absoluta de olvidar el poder para servir y para trabajar por los ciudadanos.

El presidente Peña está en una posición a todas luces de definición política, está circunscrito a una forma distinta de ejercer el poder tradicional y de transformar un partido en el instrumento que permita la transición social en paz y con sustento institucional.

Un partido que pierde elecciones, debe por consecuencia elevar, acelerar y ejercer cambios dispuestos a permanecer como proyecto político.

Crudamente el Jefe de la Nación, por consecuencias naturales del ejercicio del poder, debe ahora iniciar un proceso drástico para convertir a su partido en el recipientario, en la forma concreta de sustentar sus acciones con base en la sensibilidad y la apertura, para las expresiones políticas inclusive ajenas a su propio partido.

En la ciudad, un partido sin acción, sin proyecto y sin una dirigencia de cepa, simplemente alternativa casuística, irreverente y apolítica, que ha llevado a su militancia a una época tristemente improductiva, ciertamente que observa y que no interactúa en las decisiones sociales.

Una base política sin dirigencia, un proyecto histórico sin identidad, sin apego a las convicciones políticas y sin sustento popular.

No es Peña Nieto, ni Manlio Fabio, es una militancia a la deriva, causa y forma de entender un partido estructuralmente institucional, pero sin fuerza, sin representatividad y sin identidad social en la ciudad capital de México.

Abandono, conveniencia, negociación y formas que son poco atendibles si se piensa en el valor social, político e histórico de la Ciudad de México.

Deben existir responsables de un partido inmóvil, de una masa política inerte que no conecta ni proyecta y que sigue siendo el PRI, con una dirigencia ineficaz, sin oficio, sin alma y sin visión institucional, que ha caído hasta la cuarta preferencia electoral, sin articulación, sin discurso y sin rumbo.

¿Quién es el responsable de esta situación inaudita, quién sigue ignorando a una militancia seria y transformadora que en silencio ve y vive su destrucción por omisión… Quién?

Al Tiempo
Jorge Schiaffino Isunza, ex Legislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx