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¿Quién se cansa primero?

  • Federico Ling Sanz

  • Federico ling Sanz Cerrada

El juego y la estrategia de México tiene que estar en el largo plazo. No hemos entendido esta variable fundamental de nuestra negociación con nuestros vecinos del norte. Me he cansado de decir dos cosas: primero, que en Estados Unidos respetan al que se defiende; segundo, que México necesita responder con firmeza y no en términos amigables si quiere ser respetado al norte del Río Bravo. Considero que lo ha empezado a hacer (por ejemplo, las declaraciones del secretario de Economía de aplicar una política de “ojo por ojo” en materia de comercio, o bien, cuando el canciller afirmó enfático que no aceptaríamos condiciones unilaterales de otro Gobierno). Pero todo ello se suaviza si el Presidente de la República después recibe amigablemente a los enviados de Washington y les “da por su lado”.

Veamos dos cosas: la administración de Donald Trump no está preparada para llevar su estrategia y sus medidas en el largo plazo. Se le nota cansado de tanta crítica negativa y su gabinete y equipo más cercano están profundamente divididos. Las órdenes ejecutivas que lanzó durante la primera semana de su administración fueron duramente atacadas y una de ellas –la de los viajes provenientes de países de medio oriente– fue vencida en tribunales. El secretario de Seguridad Interna se contradice con su presidente el mismo día que nos visita en México y nadie sabe a quién hacerle caso. En conclusión: la administración de Donald Trump “quemó sus cartuchos” demasiado rápido, sin pensar en las consecuencias y sin mucho plan de emergencia. Ya se dio cuenta que la batalla interna en Estados Unidos será en el largo plazo.

México debe entonces jugar el mismo juego: apostar a cansar al adversario. Si Donald Trump afirma que va a deportar a todos los inmigrantes indocumentados a México (a pesar de no ser mexicanos), esas personas deben tener ayuda legal e impugnar la decisión en las cortes y los juzgados. En Estados Unidos también existe el debido proceso y tiene que seguirse. Si Trump dice que renegociará NAFTA, entonces nosotros tenemos que diferir la decisión y la negociación lo más que podamos hasta que las condiciones sean mejores. Si Trump amenaza con violar los Derechos Humanos de los connacionales, con imponer reglas unilaterales en materia de comercio, etc., entonces hay que acudir a instancias internacionales, a la ONU, a la OMC y similares. Alcemos la voz y no nos quedemos con los brazos cruzados.

Hemos visto claramente que en la medida en que la administración de Donald Trump avanza en el tiempo, se desgasta; pierde ímpetu y fuerza.  No quiere decir que pierda las ganas de hacer todo aquello que dijo que iba a hacer y que amenaza con cumplir al pie de la letra, pero entonces, México debe convertirse en un obstáculo, en un bloqueo a dichas medidas unilaterales y hacerlo de modo tan cansado que, aunque sea por eso, tenga mejores condiciones para negociar (o al menos, para no ser golpeado como piñata en el camino a merced de aquellos que actúan como “bullys”). La estrategia es el largo plazo; la táctica es implementar una serie de acciones dilatorias que acaben por erosionar la fuerza, la paciencia y el “momentum” de un interlocutor hostil. Hay que ver quién se cansa primero, porque más vale “paso que dure y no trote que canse”.
@fedeling