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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R. Narro Lobo
  • Los mexicanos necesitamos héroes

Uno de los más claros recuerdos que tengo de mi infancia es la capacidad para soñar, imaginar y construir mundos distintos a aquél en que vivía. Por inocencia y por desconocimiento y entendimiento de buena parte de lo que me rodeaba, de niño era capaz de hacer de mis fantasías la más prístina realidad. En todas ellas, en cada una de mis fantasías, algún personaje de la realidad o de la misma fantasía, era protagonista de hazañas maravillosas que se antojaban imposibles para todos los demás. Mi niñez siempre estuvo llena de héroes de tinta y color, pero también de carne y hueso.

Ya cuando tuve una mejor idea del mundo y de lo que me rodeaba, la fantasía desapareció, pero los héroes seguían allí, todos de carne y hueso, todos tan reales como yo. Así, mis padres fueron mis primeros heroína y héroe. A ellos les siguieron personajes del pasado como Morelos, Zapata o Napoleón, Juana de Arco, Mozart o Martí, pero también hombres y mujeres a quienes conocí por su vida y por su obra, como Jorge Carpizo, Jaime Sabines o Aurora Arnaiz. De cada una de ellas y de cada uno de ellos aprendí por lo que hicieron por su gente, su época y su trascendencia.

De mis heroínas y mis héroes fui construyendo mi noción de vida como individuo y como parte de una colectividad, encontrando en lo mejor de ellas y ellos el ejemplo para ser el hombre en que me convertí. Mi visión como persona se forjó al calor de lecturas, anécdotas y leyendas y mi construcción interna se fue haciendo a partir de lograr trascender no solo en mi intimidad, sino sobre todo en mi pertenencia a una patria llamada México.

Por eso cuando veo a mi país me pregunto: si hoy fuera niño, ¿sería capaz de construir un mundo de fantasía a partir de héroes? Si fuera adolescente, ¿sería capaz de identificar cualidades de grandeza, desinterés y trascendencia en mis contemporáneos? Quienes hoy son niñas, niños o adolescentes enfrentan el complejo reto de encontrar en los ejemplos de hoy los motivos de mañana. ¡Menudo reto el de los más jóvenes! En un mundo y un país donde el individualismo es la regla y los intereses particulares son los objetivos únicos de la mayoría, no será sencillo que las nuevas generaciones construyan un ideal de vida diferente – y mejor – al que siempre han visto.

Aún más, fuera de los grandes personajes de la historia, no es sencillo visualizar cuándo aparecerá la próxima figura política que con su ejemplo sustituya a Juárez, Zapata o Cárdenas. En el horizonte no es sencillo avizorar grandes mentes como la de Reyes Heroles, Kahlo, Cosío Villegas o Paz. A México se le están acabando los grandes personajes y con ellos se están muriendo los ejemplos que pudieran servir de guía para quienes no han visto otro país que el de la injusticia, la corrupción, la violencia o el dolor.

México necesita héroes y heroínas. A los mexicanos nos urgen ejemplos en quienes creer y a quienes imitar para transformar la patética y crítica realidad en la que nos encontramos.
joaquin.narro@gmail.com          Twitter @JoaquinNarro