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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquín R Narro Lobo
  • El sueño de los mexicanos

En México pareciera que no tenemos del todo claro cuál queremos que sea nuestro destino colectivo. Si uno pregunta en la calle, a los amigos o a los compañeros de trabajo, resulta difícil encontrar una respuesta con claridad sobre cómo se ven en el futuro próximo y mediato no como personas, sino como comunidad, como sociedad, como nación y como país. La incertidumbre de nuestro porvenir es tan grande que ello impide que seamos capaces de imaginar una realidad distinta –y mucho mejor– a la que actualmente vivimos.

Los políticos necesitan proponer y actuar para concretar aquello que, suponemos, habrá de encaminarnos a mejores condiciones de vida. La sociedad, en cambio, requiere evaluar a los políticos y demandar la puesta en marcha de acciones que convengan al desarrollo de la colectividad. Los dos, empero, deben imaginar qué es lo que como país requerimos para estar en condiciones de proponer, unos, y de evaluar, otros. Ahí, en la capacidad de soñar lo que queremos para México y en vigilar su cumplimiento, es donde pareciera existir un gran vacío.

Estoy cierto que en algún momento existió un gran Proyecto de Nación que marcaba una ruta con distintas escalas y que planteaba como meta el consolidar un México en el que no existieran el hambre, la pobreza, la desigualdad, la injusticia, la impunidad, la corrupción, la ignorancia, la indigencia, el desempleo y la violencia. Alguien, algún día, soñó para México algo distinto a lo que hoy somos. El problema es que ese proyecto, ese sueño de día, pareciera haberse difuminado al punto de lo invisible. Los políticos perdieron la brújula que les permita llevarnos a nuestro destino y la sociedad no tiene claro hacia dónde quiere caminar.

En un México convulso y que pareciera carecer de rumbo, es necesario hacer un alto en el camino para reflexionar, todas y todos, sobre lo que deseamos para nuestro futuro a corto, mediano y largo plazo. Requerimos, es urgente, definir con claridad nuestra máxima aspiración como Nación y consensar qué queremos, cuándo lo queremos y cómo vamos a conseguirlo. Momentos como los que hoy atravesamos son especialmente idóneos para alcanzar determinaciones de estas dimensione, pues como pocas veces la sociedad se encuentra involucrada en la valoración de sus políticos y de sí misma, y los políticos advierten que si no es de la mano de los ciudadanos les será imposible continuar la marcha.

El México que queremos está al alcance de nuestros sueños. Solo hace falta soñarlo para comenzar a construir lo que algún día habrá de ser realidad. Nuestro destino requiere de una gran convocatoria que nos sume a todos a discutir el futuro y los mecanismos para alcanzarlo. Los grandes liderazgos con verdadera legitimación –académicos, políticos, activistas, artistas, empresarios, jerarcas religiosos, entre otros– tendrían que ser llamados por ellos mismos para reflexionar sobre nuestro destino y traducir en hechos el sueño de los mexicanos. El país los está esperando. Todos lo requerimos.

* joaquin.narro@gmail.com Twitter @JoaquinNarro