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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R. Narro Lobo
  • Redes sociales y participación ciudadana

Pocas aportaciones de la tecnología a la vida cotidiana me resultan tan ricas y provechosas como la posibilidad de la denuncia ciudadana a través del uso de las redes sociales. De los videoescándalos de René Bejarano en el noticiero de Brozo una mañana de marzo han pasado más de una década. En aquel entonces, ni Hi5, ni ICQ, ni Me-ssenger permitían lo que hoy se puede lograr con un teléfono celular, un hashtag y una cuenta de Facebook, Twitter o Periscope. Las personas tenemos en nuestras manos modernos aparatos tecnológicos y plataformas de comunicación con nuestros amigos, socios, compañeros de trabajo o con el mundo entero, pero sobre todo tenemos hoy herramientas de denuncia inmediata, participación ciudadana y construcción de democracia.

Más importante, lo que antes era susceptible de volverse de interés general a partir de grabaciones o videos clandestinos de actos de corrupción cometidos por políticos o altos servidores públicos, hoy es noticia aun cuando no sepamos siquiera el nombre del protagonista de una transmisión en Periscope o Youtube. De las primeras #ladies y #lords que insultaban a policías de la Ciudad de México o golpeaban a empleados de algún valet parking a jóvenes que en su auto deportivo arrollan a ciclistas, golpean policías y se dan a la fuga, la noticia y el interés ya no radica en una denuncia a un acto de corrupción cometido por un servidor público, sino en el acto contrario a lo socialmente aceptable. El sujeto dejó de ser lo relevante y ahora lo que importa es la conducta.

Todo esto me parece fantástico por vía doble. En primer lugar, por la tecnología que no deja de maravillarme por los alcances que hoy tiene. En segundo término, por la denuncia que parece ser más sólida y con mayores posibilidades de lograr cambios en el comportamiento social. Sin duda que resulta relevante conocer de actos de corrupción y utilizar los videos como medio para iniciar una investigación y presionar a la autoridad a actuar, pero más relevante resulta la sanción social a la que personajes que en su actuar destilan un tufo de soberbia y prepotencia. La tecnología y las redes sociales sin duda han cambiado la forma de entender la protesta social y la denuncia ciudadana.

Espero que en estos importantes avances la sociedad no se pierda en comportamientos frívolos que solo sirvan para exhibir a las personas sin aprender la lección de aquello que se muestra en un video. El riesgo es confundir el medio y los mensajes con juego y entretenimiento. Si como sociedad hoy estamos dispuestos a escrutar y ser escrutados, debemos comprender muy bien en qué momento una red sirve para divertirnos y en cuál nos permite aprender como sociedad. No tener clara esta distinción podría ser tan riesgoso que ello terminaría por llevarnos a confundir denuncia con linchamiento y participación ciudadana con burla. Hoy que México está en uno de sus momentos más críticos en lo político, lo económico y lo social, aprovechemos la tecnología para consolidar nuestra democracia y ser cada día más ciudadanos.
joaquin.narro@gmail.com Twitter @JoaquinNarro