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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R Narro Lobo
  • Las escalas previas al arribo al poder (II)

La sucesión presidencial ha comenzado y partidos, actores políticos y sociedad en general especulan desde ahora sobre el nombre del hombre o mujer que habrá de gobernar México a partir del 1 de diciembre de 2018. Sin embargo, antes de poder imaginar el futuro político del país, es necesario detenernos a analizar las que consideramos como seis escalas previas a la elección presidencial, las cuales, sin duda, determinarán el triunfo de aquel o aquella que dirigirá los destinos de un país ávido de cambios profundos en su forma de entender a la sociedad y capaz de traducir descontentos e inconformidades de esta en una nueva manera de concebir al Gobierno.

En junio del próximo año 20 millones de coahuilenses, mexiquenses y nayaritas saldrán a las urnas para elegir a sus próximos gobernadores y con ello, se configurará el inicio material de la sucesión presidencial. Las 32 entidades federativas habrán definido a sus jefes políticos de cara a los comicios de 2018, aquellos que se convertirán en los generales de los distintos ejércitos partidistas. Especial atención merece la elección que se llevará a cabo en el Estado de México, donde tanto por el tamaño de su población como por el significado político, aquel partido que se alce con la victoria habrá dado un gran paso en su lucha por el poder. Si el PRI mantiene el Eobierno de aquel estado, demostrará que aún cuenta con la fuerza electoral para ser competitivo. De lo contrario, es probable, aunque no seguro, que en 2018 vivamos la segunda alternancia del poder. Por lo que hace a Coahuila, Estado tradicionalmente priista, la elección dará viabilidad política en la sucesión presidencial a grupos tricolores o blanquiazules, según sea el resultado, que hoy no figuran en sus respectivos partidos.

Conocidos los resultados electorales del próximo año, es prácticamente un hecho que vendrán cambios en el gabinete y ajustes en los equipos presidencial y de los distintos actores políticos cercanos a Enrique Peña Nieto. El momento posterior a las elecciones estatales de 2017 se presenta como la última oportunidad de realizar ajustes de cara a la sucesión, donde se buscarán, principalmente, cuatro objetivos: primero, atraer los reflectores hacia a aquellos que puedan ser considerados como candidatos presidenciales o a otros puestos relevantes de elección popular; segundo, ofrecer acomodo y consuelo a quienes no tendrán mayor destino que el de las glorias pasadas; tercero, conformar un equipo de operadores políticos que dividan su tiempo entre las actividades de Gobierno y el proselitismo de alto nivel y cuarto, dar salida a quienes sean considerados como un lastre en la campaña presidencial.

Pasados estos dos momentos, vendrán los tiempos más complejos para un presidente de la República, pues su fuerza comenzará a diezmar, arreciarán los ataques y surgirán las traiciones, todo ello en pos de obtener la tan deseada candidatura presidencial. En los partidos de oposición los tiempos no serán mejores, pues la lucha por los espacios de decisión y actuación serán una cruel carnicería. De esto hablaremos en nuestra siguiente entrega.

joaquin.narro@gmail.com               Twitter @JoaquinNarro