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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R. Narro lobo
  • Las escalas previas al arribo al poder (IV)

Hoy que tanto se habla de las elecciones presidenciales y que cualquier movimiento se interpreta como parte de un complejo estratagema electoral, es necesario no caer en análisis parciales, convenencieros e incluso autocomplacientes. Mirar hacia 2018 no se puede hacer en línea recta y sin obstáculos entre el observador y el objeto. Entre los ojos que avistan el poder y la silla presidencial, son muchos los obstáculos que se atraviesan en el camino y que impiden que el avistamiento sea tan claro, liso y llano como algunos pretenden.

En la primera de estas entregas y en las siguientes dos, propusimos y explicamos cuando menos seis paradas o escalas a las que cualquier viajero del poder presidencial habría de enfrentarse: 1) las elecciones de gobernador en tres entidades federativas, con especial énfasis en la del Estado de México; 2) los cambios en el gabinete y el apuntalamiento del equipo de trabajo del presidente, Peña, de cara a las postrimerías de su Gobierno y al inicio de la campaña presidencial; 3) la conformación de alianzas electorales en lo nacional y en las entidades que también habrán de vivir elecciones locales; 4) la selección formal de los candidatos presidenciales; 5) la designación de candidatos a gobernador, diputados locales y presidentes municipales en distintas entidades federativas, 6) así como la conformación de listas de aspirantes al Congreso Federal, esto es, diputados y senadores.

Aun cuando de manera formal falta poco menos de un año para arrancar, materialmente el proceso electoral de 2018 está en marcha. Acontecimientos delicados para la actual administración, así como una sociedad pujante y cada día menos paciente para sentir, pulsar y evaluar los resultados de los gobiernos, han acelerado una sucesión que hace tan solo un par de años parecía que sería intensa dentro de los parámetros de la normalidad, pero jamás con los niveles de complejidad que hoy se perciben y que en cualquier comedero político se discuten.

Es importante que los políticos entiendan que la sucesión presidencial es cosa seria y no un mero mecanismo para acceder al poder. Manejar la misma con prudencia, honestidad, ecuanimidad e inteligencia es clave para no generar un ambiente aún más enrarecido que el que hoy se vive y que lo único que ha provocado es el debilitamiento de instituciones que, al menos hasta hoy, siguen siendo vigentes y forman parte del complejo entramado sobre el que se construye el sistema político mexicano.

Por otra parte, a la sociedad mexicana conviene analizar que la construcción de una democracia verdadera es mucho más compleja que el solo cambio de una persona o incluso de un partido en el poder. La sucesión presidencial puede ser una oportunidad para redefinir el rumbo que como mexicanos queremos para nuestro país. Aquello que no ha funcionado debe ser descartado por esta razón y no por un odio y resentimiento colectivo entendible pero no lógico ni práctico. En las escalas previas al arribo al poder la sociedad podrá comenzar a plantear el destino que quiere para México. Aquella lo demanda y éste lo requiere.
*  joaquin.narro@gmail.com  Twitter @JoaquinNarro