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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R. Narro Lobo
  • Trump y los candidatos mexicanos

 

Desde el inicio de la campaña por la candidatura de su partido, el republicano Donald Trump sembró duda entre la mayor parte de los analistas del país vecino del norte y no pocos militantes de esta organización política. Su forma brusca y atropellada de conducirse, pero sobre todo su discurso extremista, sexista y discriminatorio de las minorías encendieron los focos de alerta por el riesgo de su eventual triunfo. Para suerte de la mayor parte del mundo, el primer debate ante Hillary Clinton y los más recientes escándalos permitieron poner en su justa dimensión su candidatura. No obstante, y aun cuando cada día las posibilidades de un triunfo son cada vez más lejanas, el riesgo continuará latente por las próximas tres semanas, cuando se lleven a cabo las elecciones presidenciales y se consume su suerte.

En la que ha sido la contienda electoral más complicada para el Partido Republicano, muchos se han preguntado la responsabilidad de aquel instituto político en la nominación de un candidato cuya propuesta radica en el odio hacia las minorías y la división de la sociedad norteamericana. ¿Qué responsabilidad tendría el Partido Republicano ante un eventual triunfo de Donald Trump cuando comenzaran las expulsiones de migrantes mexicanos, la segregación y exclusión de musulmanes o el trato misógino hacia cualquier ciudadana de aquél país?

En México, sin que sean el odio o la división los factores característicos de los principales aspirantes a la Presidencia de la República, sí existen algunos aspectos que pudieran resultar controversiales respecto de cada uno de ellos y sus proyectos y propuestas. De igual manera, cada uno de los personajes que buscan este importantísimo cargo tiene una hoja de vida que deberá de ser analizada llegado el momento. Todos y todas tiene una historia pública que forzosamente determina sus pretensiones futuras. En este sentido, cabe preguntarnos cuál será la responsabilidad de los partidos políticos al momento de designar a su candidato o candidata.

Diversas historias en el ámbito local dan muestra del poco cuidado que los partidos tienen al momento de designar a sus candidatos. Sin prejuzgar la culpabilidad de nadie y presumiendo siempre su inocencia hasta que un juez determine lo contrario, ejemplos de ello hay en todos los partidos. Ahí están casos como los de los exgobernadores Javier Duarte o Guillermo Padrés, o de exalcaldes como José Luis Abarca o Ricardo Gallardo, quienes con sus escándalos han ensuciado la política. Insisto, jurídicamente son inocentes hasta en tanto un juez no determine lo contrario, pero políticamente sus antecedentes resultan cuando menos cuestionables.

En política la presunción de inocencia en el ámbito jurídico no necesariamente es el factor más relevante. Donald Trump no ha sido sentenciado por ningún delito, pero la inmensa mayoría de los norteamericanos consideran que se trata de un personaje controversial y poco honorable. En nuestro país, los partidos políticos tendrán una importante responsabilidad en la definición de sus próximos candidatos. México no necesita posibles Presidentes como Trump, Duarte, Padrés o Abarca.

* joaquin.narro@gmail.com

Twitter @JoaquinNarro