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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R. Narro Lobo
  • La llegada de Donald Trump

Esta semana se consumará el drama internacional de los últimos meses. El viernes 20 de enero, Donald Trump asumirá el cargo como presidente de Estados Unidos de Norteamérica y con ello, se convertirá en el hombre más poderoso –en lo político, militar, económico y mediático– del planeta. En las manos de este controvertidísimo personaje estará buena parte de la estabilidad del mundo, con particular énfasis en América Latina y en especial en México. Desde la toma de decisiones relativamente sencillas como la orientación de los incentivos para que empresas norteamericanas inviertan en su propio país, hasta el botón de lanzamiento de armas nucleares, la voluntad de Trump hoy es motivo de análisis y preocupación.

Temas como el muro fronterizo, la deportación masiva de connacionales, la amenaza a empresas estadunidenses y extranjeras para invertir en territorio nacional, así como los cientos de comentarios discriminatorios en contra de los migrantes mexicanos, hoy se vuelven motivo de preocupación para el Gobierno mexicano y la sociedad entera. A los mexicanos nos tiene intranquilos este sujeto que ha demostrado ser, en las palabras y los hechos, un verdadero patán. A millones de personas en México, América Latina y el mundo nos preocupa la radicalidad de un discurso que trasciende la bravuconería y se convierte de simple amenaza a eminente riesgo.

Basada su campaña en un discurso de odio, Donald Trump despertó los más profundos y escondidos sentimientos y pensamientos de buena parte de la sociedad norteamericana. La misoginia, el rechazo a los homosexuales, la criminalización de latinos y musulmanes, el rescate del fundamentalismo estadunidense, el proteccionismo económico a ultranza, fueron temas, espacio y momentos reiterados y comunes en los grandes eventos frente a simpatizantes del republicano, en entrevistas de medios afines y en comentarios en las redes sociales. Odio, odio y más odio. Resentimiento puro que no surgió a partir de Trump, sino que solo tomó forma a través de él.

Me preocupa, como a muchos, la llegada de Trump. Por historia, México es un país íntimamente relacionado a Estados Unidos. Parte importante de nuestra economía se encuentra amarrada a las exportaciones realizadas a aquél país. La esperanza de muchos de los más pobres, radica en poder migrar y cruzar la frontera. Asuntos tan relevantes como la seguridad y el narcotráfico no se pueden explicar sin la estrecha relación con las agencias norteamericanas. En fin, que parte del buen desarrollo político, económico y social de México depende de su relación con Estados Unidos y su presidente, por lo que es obvio que a muchos nos preocupe la llegada de Trump.

A partir del próximo 20 de enero, es necesario que cualquier análisis sobre la realidad nacional o acerca de las expectativas que como país podamos tener, deberán considerar como factor y condición la llegada de Trump a la Casa Blanca. México, el eterno “amigou” de Estados Unidos, deberá redefinir a la brevedad su relación con el gigante mundial y con el muy peligroso Donald Trump.

* joaquin.narro@gmail.com

Twitter @JoaquinNarro