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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R. Narro Lobo
  • Panorama electoral 2018 (III)

En el panorama electoral del próximo año importa mucho la agenda que cada uno de los partidos presente y a partir de la cual pretendan gobernar. O cuando menos, tendría que importar. Las elecciones sirven, sí para elegir a quién habrá de conducir los destinos del país, pero también para decidir sobre un determinado programa de Gobierno que planteé soluciones para los problemas de ayer y de hoy e ideas para la construcción de proyectos que se anticipen al futuro y le planten cara a nuestro destino. O cuando menos, para eso tendrían que servir.

En este momento, los partidos y aquellos ciudadanos que desde la independencia partidaria pretendan participar como candidatos presidenciales se encuentran en el diseño de sus programas de Gobierno y aún es muy temprano para saber cuáles serán sus principales propuestas. Hoy todo son ocurrencias, descalificaciones y escarceos que lo único que hacen es polarizar a la sociedad entre “nosotros” y “los demás”. Las propuestas de programas y agendas de Gobierno  tendrán que llegar hacia finales de este año y principios del siguiente.

Sin embargo, desde este modesto espacio de reflexión y a partir de lo que pretende ser un diagnóstico tan objetivo como la visión externa permite, enlistaré algunos asuntos que considero necesarios de incorporar en la agenda de Gobierno de cualquiera que pretenda ocupar la presidencia de la República. No importa si se trata de la izquierda, el centro o la derecha. Todos los partidos y candidatos están obligados a enfrentar los problemas que nos aquejan, pues estos no conocen de ideologías ni militancias. Para ello, las recetas no resultan tan distintas y la distinción entre uno y otro proyecto es solo de matiz.

Seguridad y justicia. Hoy en día, quizá como ningún otro, el tema de la corrupción inunda las charlas de café y las mesas de análisis. Cierto o falso, realidad o percepción, para los mexicanos no existe otro problema de la gravedad y trascendencia que el de la corrupción. En este mal que muchos ven como endémico de nuestro país se incluyen lo mismo la falta de aplicación de la justicia a quienes cometen un delito, la impunidad a quienes se benefician de un cargo público, la inseguridad generada por una cruenta lucha entre cárteles de la droga en contubernio con algunas autoridades o el irrespeto a los derechos humanos de la población en aras de recuperar el orden.

Para resolver el problema es necesario garantizar a las personas condiciones mínimas de seguridad en su persona y sus posesiones. Ningún Estado que se precie de ser de derecho puede funcionar sin ello. De igual manera, no es posible pensar que se vive bajo el amparo de las leyes cuando las mismas se aplican a conveniencia de unos cuantos o francamente son ignoradas con absoluto desparpajo. Seguridad, sí, pero con respeto a los derechos humanos. Justicia sí, pero ciega y sin reparos. Solo así se logrará combatir el flagelo de la corrupción y de su prima hermana la impunidad.

En nuestra próxima colaboración presentaremos más temas y asuntos que necesariamente deberán de abordar quienes sean actores principales del panorama electoral 2018.
joaquin.narro@gmail.com

@JoaquinNarro