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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Panorama electoral 2018 (IV)
  • Joaquin R. Narro Lobo

Hemos ya comentado sobre la necesidad, por parte de quienes sean candidatos presidenciales, de construir propuestas en materia de seguridad y justicia como mecanismos para el abatimiento de problemas como la corrupción, la impunidad, la inseguridad y la violación a los derechos humanos. Sin seguridad y justicia es imposible hablar del cumplimiento de los fines de cualquier Estado que se precie de ser constitucional, democrático y de derecho. Ambas condiciones y situaciones son, por tanto, imperativos políticos.

Desarrollo económico y regional. En general, cualquier campaña política de envergadura nacional tiene como eje central de sus propuestas la dinamización de la economía y su repercusión directa en el bolsillo de los ciudadanos. Más y mejores empleos, para ser concretos. México ha tenido resultados, sin duda, en materia económica. El problema es que la economía avanza a pasos más lentos que la demografía. Hoy somos más quienes requerimos empleos, que los empleos que se generan. Hoy estamos en lugares y regiones distintas a aquellas en las que tradicionalmente se creaban fuentes de
trabajo.

Ante este panorama es necesario detonar diversas ramas de la economía, así como aquellas regiones del país asociadas a actividades productivas específicas. En un entorno internacional como en el que actualmente nos encontramos y en el que las remesas y la producción de petróleo se han contraído, es necesario apostar, en serio, por la industria turística y el desarrollo de nuevos polos; por una minería justa; por manufactura especializada y no simple maquila; por desarrollo de tecnología; por infraestructura carretera, portuaria, ferroviaria y aeroportuaria, entre otros. En todo ello, la visión debe ser crecer hacia esas zonas que se encuentran postradas en el olvido a pesar de ser asiento de millones de personas.

Desarrollo humano, comunitario y social. El combate a la pobreza se genera, sin duda, a través de más y mejores fuentes de empleo. Sin embargo, para ello es necesario tener claridad en que el centro de cualquier política económica debe de ser la persona, la comunidad y la sociedad, no los capitales o los mercados. Quizá por ello es que la política social ha privilegiado el asistencialismo por encima del desarrollo de capacidades y la contención por encima de la superación. Con cada día más pobres cada vez más pobres, es necesario voltear la mirada hacia el ser humano, su dignidad y su inclusión en sociedad.

Educación, salud, vivienda y servicios básicos son los elementos indispensables para que cualquier individuo logre su desarrollo personal. Así, apostando a dotar a todos de estos satisfactores, será posible contar con mejores mexicanas y mexicanos. Rescate de espacios públicos, deporte, cultura y entretenimiento son espacios propicios para el fortalecimiento de los vínculos de identidad entre las personas que forman parte de una comunidad. Empleo, seguridad y democracia generan, bajo las condiciones anteriores, el desarrollo de cualquier sociedad.

En la siguiente colaboración cerraremos con estas sencillas ideas que pretenden dar luz a problemas que siguen sin ser solucionados y que serán de interés de la masa electoral que en 2018 decidirá el rumbo del país.
joaquin.narro@gmail.com

Twitter @JoaquinNarro