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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • La caída de Javier Duarte
  • Joaquin R Narro Lobo

Durante el presente siglo no existe en México un personaje de la clase política más criticado y repudiado por la sociedad que Javier Duarte, el ex gobernador de Veracruz. Sin duda el más “prolífico” de una generación de políticos marcada por la corrupción, el abuso, los excesos y la frivolidad, Duarte de Ochoa fue aprehendido el sábado de Gloria en Panajachel, Guatemala, a un par de cientos de kilómetros del territorio mexicano. Tras seis meses de huir de dos órdenes de aprehensión, la suerte del veracruzano llegó a su fin y con ello el Gobierno mexicano obtuvo un respiro en lo que hace al combate a la corrupción y la impunidad.

Javier Duarte, “JaviDu” para los “cuates”, es acusado de delincuencia organizada y operación con recursos de procedencia ilícita. Tocará a la Procuraduría General de la República aportar los elementos para que el Poder Judicial Federal determine el destino de tan obscuro personaje. Sin embargo, los hechos sucedidos durante el Gobierno de Duarte y los hallazgos que en los últimos meses se han hecho públicos bastan y sobran para que la sociedad veracruzana, en particular, y la mexicana, en general, hagan un juicio sobre el exmandatario de origen porteño.

Amén de las acusaciones sobre actos de corrupción jamás antes vistos – los cuales en honor a la presunción de inocencia no daré por ciertos, aunque pareciera no existir duda de ellos –, durante el Gobierno de Duarte de Ochoa, “JaviDu” para los “cuates”, Veracruz se convirtió en el territorio más peligroso para los defensores de derechos humanos y los periodistas. Las agresiones, intimidaciones y muertes de ellos se cuentan por montones. El ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la defensa de la dignidad de los demás se convirtieron en actividades de altísimo riesgo para los veracruzanos.

Otro tema de la mayor preocupación e indignación es el que se refiere a la desaparición de personas, buena parte de ellas forzadas por contar con la participación y aquiescencia de las autoridades de seguridad pública y procuración de justicia de Veracruz. Durante la administración de Javier Duarte, “JaviDu” para los “cuates”, el suelo veracruzano se tragó a cientos de cuerpos no identificados de hombres y mujeres previamente levantados y asesinados por comandos de la delincuencia organizada o directamente por la policía estatal. Hoy, la tierra de Carballido, Lara, Florescano, Gabilondo y Castellanos, ha comenzado a vomitar restos humanos de aquellos que incomodaron al régimen, al de gobierno y al delincuencial.

Los jueces determinarán la responsabilidad penal, civil y administrativa de Duarte de Ochoa, “JaviDu” para los “cuates”, y dictarán sentencia a partir de lo presentado por el órgano federal de procuración de justicia. Al gobierno y sus instituciones correspondió la localización de este personaje y ahora tocará hacer justicia para quienes, directa o indirectamente, hemos sido ofendidos por los actos del exgobernador veracruzano. Empero, las madres de los desaparecidos, las esposas de los defensores y los hijos de los periodistas ya han emitido su veredicto.
joaquin.narro@gmail.com

@JoaquinNarro