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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Panorama electoral 2018 (VI)
  • Joaquin R. Narro lobo

Como cada sexenio, la segunda legislatura de la Cámara de Diputados tiene una dinámica particular. Si bien es cierto que la principal función de cualquier órgano legislativo es el de crear, modificar y abrogar leyes, no podemos perder de vista que en estos radica parte importante de la representación política de los partidos que año tras año, elección tras elección, buscan ganar posiciones e incrementar su poder e influencia en la toma de decisiones. Esto, además de ser incontrovertible, es sano y forma parte de la vida institucional del país.

Desafortunadamente, cuando llegan estas alturas de un sexenio y el proceso electoral presidencial próximo está a la vuelta de la esquina, la dinámica legislativa cambia y los intereses y prioridades de cada fuerza política varían a los originalmente establecidos en sus agendas o incluso a lo que desde la sociedad se percibe como una imperiosa necesidad. Así, a partir del próximo 1 de septiembre, la Cámara de Diputados entrará en una dinámica mucho más política y electoral que de formación legislativa. De igual manera, el Senado de la República modificará su esquema de trabajo y las discusiones en ambos casos serán ríspidas y complicadas para aquellos temas complejos y que puedan dividir a la sociedad.

Por ello, en el panorama electoral de 2018 es necesario contemplar lo que hemos señalado y no esperar ninguna sorpresa legislativa en temas como la seguridad interior y las distintas visiones sobre la misma, al matrimonio igualitario – hace tiempo sepultado en su elevación a rango constitucional a pesar de lo señalado por la Suprema Corte – u otros que de alguna manera puedan convertirse en banderas políticas a favor o en contra de las ideologías que marcan la esencia de cada partido político. Con las dos sesiones que le restan al actual periodo se terminan las esperanzas de diversos grupos sociales para ver materializados sus intereses a manera de normas jurídicas.

Después del 30 de abril, último día del cuarto periodo ordinario de LXIII Legislatura, vendrá la instalación de la Comisión Permanente y con ello se dará cumplimiento a lo establecido en el texto constitucional, pero no dará para mucho más. En este escenario, y con unas elecciones locales que se antojan sumamente competidas en el Estado de México, imposible pensar en periodos extraordinarios para temas específicos como los ya señalados. Los partidos políticos y sus principales activos, que fungen como legisladores, abocarán sus esfuerzos a reforzar las estrategias electorales de sus respectivos partidos.

En el ambiente político nacional ya se respira el arranque de la sucesión presidencial y eso influye en todos los ámbitos en de influencia de poder. La Cámara de Diputados y el Senado de la República viven sus últimas horas de trabajo legislativo – formalmente hablando – y entrarán de lleno a la lucha electoral. En el camino se quedarán decenas de iniciativas que en algún momento tuvieron como intención el beneficiar a la sociedad o a alguno de sus sectores a través de la fuerza de la ley. Así es cada seis años. Así es cuando en el horizonte se alcanza a ver el panorama electoral.

joaquin.narro@gmail.com

@JoaquinNarro