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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Panorama electoral 2018 (VIII)
  • Joaquín R. Narro Lobo

En la pasada Razón de Estado señalamos los distintos panoramas que pudieran plantearse a los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional rumbo a las elecciones de 2018 a partir de los resultados de los comicios de este año en Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz. Toca el turno al PRD y a Morena, así como un análisis independiente de lo que pareciera que está sucediendo en la entidad mexiquense.

Al inicio del proceso electoral para renovar las tres gubernaturas, el PRD parecía cabalgar a un triunfo fácil en Nayarit a través del aliancista Antonio Echevarría y a un desastre en Coahuila, Estado de México y Veracruz. Hoy, sin embargo, el candidato perredista en el Estado de México, Juan Zepeda, parece dar a este partido una nueva razón para no considerarse desde ahora como derrotados de cara al proceso electoral de 2018. Zepeda, la revelación de la temporada, ha colocado al PRD como un partido vigoroso en la entidad más poblada del país y con suficientes posibilidades para encarecer una eventual negociación que derive en una coalición electoral. Además, Juan Zepeda ha comenzado a ser considerado por distintos analistas como el próximo presidente del partido del Sol Azteca o incluso como potencial candidato presidencial. Es muy poco probable un triunfo perredista en tierras mexiquenses, pero cada voto ganado es un voto probable de cara a la elección presidencial.

En lo que hace a Morena, para nadie es un secreto que su mayor apuesta se encuentra en el Estado de México con Delfina Gómez como su candidata. En esta entidad, Andrés Manuel López Obrador ha concentrado la mayoría de sus esfuerzos y recursos, políticos y financieros. Ganar significaría poner un pie dentro de Los Pinos; perder sería devolver al plano de lo terrenal a quien hoy pareciera el indiscutible próximo presidente de México. Por otro lado, Veracruz es otra entidad de interés para López Obrador y su partido. Allí se podrá medir el impacto que escándalos como los de Eva Cadena pueden tener en Morena y su principal bandera: la honestidad. Coahuila y Nayarit, finalmente, parecen destinadas a convertirse en entidades donde Morena participe de manera casi testimonial.

En el caso específico del Estado de México, un triunfo panista significará casi la automática unción de Ricardo Anaya como abanderado presidencial. Para nadie es un secreto la distancia entre Vázquez Mota y Margarita Zavala y Felipe Calderón. Para el PRI ganar en tierras mexiquenses les daría el respiro que requieren previo a la designación de su candidato presidencial y consolidaría a Enrique Peña Nieto como el líder moral de este partido. No perder en este territorio significa todo para el PRD. Es posible que Juan Zepeda no gane, pero lo importante es que la derrota sea solo eso y no el desfonde del Sol Azteca. Finalmente, de alcanzar la victoria Morena, lo que habrá que observar será la capacidad de gobierno de este partido en su primer gobierno local ganado, paradójicamente en la entidad más poblada, más compleja y más priista. En caso contrario, será necesario medir la reacción de quien en múltiples ocasiones ha aducido la comisión de fraudes en su contra.

Hasta aquí, por ahora, el panorama electoral 2018.
joaquin.narro@gmail.com

@JoaquinNarro